La llegada de Sara

El Retrovisor

Nos habían dado día y hora, como el que reserva una mesa en un restaurante, de modo que el “efecto sorpresa” se había perdido por completo: nada de roturas de agua, nada de sobresaltos nocturnos, nada de preparativos improvisados, nada de volantes sin sellar, nada de contracciones incontrolables… Aun así, las fechas previas al “día H” las vivimos con la lógica inquietud y, al mismo tiempo, con el deseo de que todo acabara cuanto antes. Al fin y al cabo, el embarazo se había hecho interminable, con demasiadas complicaciones desde el principio que parecían no fueran a resolverse nunca.

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Invierno «a punto»

Ya en pleno otoño y con el invierno tiritando a la vuelta de la esquina, que cuando menos te lo esperas ya está llamando a la puerta, conviene proceder de inmediato a la comprobación de las armas de calentamiento corporal con las que contamos en nuestro fondo armario, si es que el armario dispone de fondo, y si es que es menester renovar al arsenal de defensa, no vaya a ser que en uno de esos ataques imprevistos de frío intensivo se nos congele hasta el corazón y la «liemos parda». Continuar leyendo “Invierno «a punto»”

Día de las Librerías, una jornada para dar las gracias a los lectores

EFE
@abc_cultura (10-11-2017)

Más de 1.300 librerías de toda España celebran hoy la VII edición del Día de las Librerías, una jornada en la que los libreros quieren dar las «gracias» a sus lectores con descuentos del 5% en sus compras y una apertura de sus locales hasta las 22.00 horas.

Así lo ha contado el presidente de la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros (Cegal), Juancho Pons, quien reconoce también que no se trata de un día en el que se hagan «nuevos lectores», sino de «celebrarlo» con los que ya lo son. Según Pons, las alrededor de 1.300 librerías asociadas a Cegal serán las que participen en esta «celebración», aunque no descarta que también se unan muchos del total de 3.967 puntos de venta de libros que hay en España (repartidos entre comercios con licencia de librerías, librerías, librerías/papelerías y cadenas de librerías). Continuar leyendo “Día de las Librerías, una jornada para dar las gracias a los lectores”

¿Y Gibraltar qué…? ¿Español o no?

Las calles de Gibraltar, el día del referéndum. Gibraltar National Archives

Con tanto «brexit», tanto «procès», tanto «des-procès» y tanta gaita… [me permito hacer un breve inciso aquí para aclarar que lo de la «gaita» no significa necesariamente que gallegos y asturianos también estén planeando irse de casa e independizarse]… Y volviendo a lo que íbamos: o sea, con tantos enredos patrios, propios y ajenos, como hemos vivido últimamente y parece que seguiremos viviendo, va y se nos ha pasado de largo recordar, aunque sea amargamente, el 50.º aniversario de aquel referéndum que, el 10 de septiembre de 1967, el Reino Unido convocó, desobedeciendo el mandato de Naciones Unidas, todo sea dicho, para ver si los «llanitos» querían ser británicos o españoles, o sea, «independientes». ¿A qué suena todo esto? Continuar leyendo “¿Y Gibraltar qué…? ¿Español o no?”

«¿No es verdad ángel de amor…?» «Si tú lo dices…»

Cartel de «Don Juan Tenorio» (1922) de Ricardo de Baños.

En «mi querida España», que diría Cecilia, no deja de sorprenderme la extraordinaria pasión con la que, en muchas localidades, se siguen defendiendo a capa y espada antiguas tradiciones que, según parece, tienen un alto valor histórico y cultural, precisamente por eso, por ser «antiguas». Otra cosa es en qué consistan, que eso ya resulta ser lo de menos, porque qué más da si la dichosa tradición consiste en envarar toros hasta dejarlos sin respiración o en embolarlos, que, al parecer, también es muy divertido; en tirar una pava o una cabra desde el campanario de una iglesia, colgar gansos de una cuerda o perseguir a un gato por todo el pueblo; o lanzarse a diestro y siniestro entre todo el personal asistente todo tipo de «productos de la huerta», ya sean tomates, vino tinto o calimocho, algo no menos tronchante. Y así las cosas, me pregunto a veces, por qué no haber mantenido vigente, por ejemplo, la también ancestral tradición de quemar en la hoguera a herejes y blasfemos o aplicarle el garrote vil a criminales y gentes de mal vivir, con lo divertido y excitante que sería. Continuar leyendo “«¿No es verdad ángel de amor…?» «Si tú lo dices…»”

«Queridos recuerdos de los años 50 y 60»

Momentos inolvidables de nuestra infancia y adolescencia

Cuando a veces miramos hacia atrás y reactivamos nuestra memoria, es fácil volver a encontrarnos con aquellos inolvidables recuerdos que un día, a lo largo de nuestra infancia o adolescencia, formaron parte inseparable de nuestra vida, que nos acompañaron de la mano por los lugares y momentos por los que estuvimos transitando hasta que, por fin, nos hicimos adultos, y todo cambió de repente en nuestras vidas. Sin embargo, todas aquellas historias, anécdotas, pequeñas o grandes aventuras, personas, cosas, ilusiones, sonrisas, decepciones o lágrimas que hasta entonces habíamos vivido siguieron perteneciéndonos, grabados a fuego en nuestras mentes y en nuestros corazones. Continuar leyendo “«Queridos recuerdos de los años 50 y 60»”

El boom de la guitarra clásica

Andrés Segovia, en un concierto en el Real Concertgebouw de Ámsterdam, el 3 de noviembre de 1962
Foto: Jac. de Nijs / Anefo (Nationaal Archief)

Ni que decir tiene el entusiasmo con el que los españoles siempre nos hemos entregado, por ejemplo, a una disciplina deportiva, aunque hasta entonces no tuviéramos pajolera idea de ella, cuando la casualidad quería que algún español triunfara en la misma de manera inesperada. Tales fueron los casos, por citar solo algunos, del proverbial Arturito Pomar, el niño prodigio del ajedrez, que con apenas 12 años ya daba «jaque mates» a diestro y siniestro; o del malogrado Joaquín Blume, que a mediados de los 50 destacó sobremanera en gimnasia artística; o de Manuel Santana, quien, a principios de los 60, ya había ganado nada menos que dos veces en Roland Garros, que, al parecer, era un torneo la mar de importante en eso del tenis; o, más recientemente aún, de Severiano Ballestero, que a finales de los 70 nos descubrió que en el resto del mundo había un deporte muy popular y prestigioso que simplemente consistía en golpear una pelotita con un palo. Continuar leyendo “El boom de la guitarra clásica”

Hojas de contacto de Magnum, la segunda mirada del fotógrafo

Una llama en Times Square. 1957 ©IngeMorath Magnum Photos
Una exposición en la Fundación Canal (Madrid) recoge fotografías icónicas de fotoperiodistas de la agencia con sus correspondientes hojas de contacto que plasman su contexto y proceso creativo

J. M. Costa (eldiario.es, 14-10-2017)

En la fotografía publicada existen desde el principio dos grandes terrenos: la publicidad y la información. Hay otras como la arquitectónica, la técnico-científica, la microscópica, la biológica, de naturaleza y otras, pero suelen aparecer en publicaciones específicas y no mayoritarias. Por su parte, la fotografía artística, negando uno de los principios del medio, se ha resistido casi siempre a la reproducción masiva.

Dentro de la fotografía de información, la de reportajes siempre ha sido también de las más valoradas. Y a eso se consagró desde 1947 la agencia Magnum, cuya exposición sobre ese momento clave en la fotografía analógica que eran los contacto se ha abierto recientemente en la Fundación Canal de Madrid.

Antes de seguir con la exposición misma, hay que recordar una idea expuesta en el mismo trabajo fotográfico de Thomas Ruff: que la fotografía fue falseada desde sus orígenes, como en los primeros foto-reportajes de las guerras de Secesión norteamericana y de Crimea. Y que aunque no lo sea, el mero hecho de elegir un encuadre y no otro, ese sujeto y no otro, ya implica una manipulación.

Si a ello se suma la opinión del también fotógrafo artístico Jeff Wall sobre que solo hay que pensar dos veces para caer en la cuenta de que una fotografía, por algo también llamada instantánea, es un mal soporte para contar relatos, la historia de Magnum y muy específicamente esta de sus hojas de contacto adquieren un matiz adicional. Continuar leyendo “Hojas de contacto de Magnum, la segunda mirada del fotógrafo”

Oda a la soledad

Ilustración: «A woman is walking alone in the rain», óleo de Andre Kohn (1972), pintor impresionista figurativo de origen ruso

Se deshizo entre mis dedos lo único que me quedaba. Mis manos se quedaron vacías, como mi corazón y mi aliento. Desde que te fuiste, de repente, sin tiempo para despedirte, no tengo nada, no siento nada, no quiero nada. Mi boca se secó y mi voz solo pronuncia palabras mudas, que no dicen ni callan. Continuar leyendo “Oda a la soledad”

El Roto, reflejo de la España de hoy y la de ayer

(viñeta de El Roto, «El País», 11 de octubre de 2017)

«Si uno abre un periódico y ve en una viñeta a un hombre que camina entre la masa y se pregunta “Si vamos hacia atrás, ¿por qué nos dicen que hay que mirar hacia delante?”, sabe a ciencia cierta que se trata de un arpón de El Roto, el heterónimo más conocido de Andrés Rábago (Madrid, 1947), con el que desde hace un cuarto de siglo deshuesa la realidad cada mañana y nos descubre sus falsificaciones y mentiras. Continuar leyendo “El Roto, reflejo de la España de hoy y la de ayer”

50 años de soledad

El Retrovisor

«Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarías con el dedo. Todos los años, por el mes de marzo, una familia de gitanos desarrapados plantaba su carpa cerca de la aldea, y con un grande alboroto de pitos y timbales daban a conocer los nuevos inventos. Primero llevaron el imán. Un gitano corpulento, de barba montaraz y manos de gorrión, que se presentó con el nombre de Melquiades, hizo una truculenta demostración pública de lo que…

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Naturaleza viva

Islandia

Cuando miramos hacía atrás, y no hace falta extenderse demasiado en el tiempo, nos deja perplejos la extraordinaria y rápida transformación que ha experimentando el ser humano, su forma de vivir, su comportamiento, su estatus social y emocional y, por supuesto, el entorno cercano en el que vive. Todo ello sin olvidar a los pueblos y habitantes de aquellas tierras para los que el tiempo parece no haber discurrido, porque andan sumidos en la misma opresión, orfandad y miseria que siempre. Continuar leyendo “Naturaleza viva”

¡Eso no se dice, niño!

El Retrovisor

Esta claro que, de un largo tiempo a esta parte, hemos venido sufriendo un deterioro lingüístico (¿solo lingüístico?) de dimensiones descomunales. Para empezar, definitivamente se ha impuesto el «estilo Rajoy», o sea, el hemos «llegao», «hemos votao», «hemos ganao»… y os «hemos fastidao», lo cual significa que, a este paso, dentro de poco hasta volverá a ponerse de moda aquello del «Cacao Maravillao». Sí, aquel patrocinador imaginario que aparecía en «Vip Noche», el concurso de TV que se hizo bastante popular allá por los 90, y que era anunciado por el exuberante cuarteto de brasileñas que atendían al nombre de Las Cacao Maravillao, aunque en el nombre, todo sea dicho, era precisamente en lo que menos se fijaba uno. Eso sí, por fin ya no se correrá el riesgo de decir Bilbado en lugar Bilbao, ni bacalado en vez de bacalao, como a más de uno le sucedía cuando pretendía…

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Fin de semana en Perpiñán

En los años 70, ya iba siendo hora de que los españoles comenzaran a mover un poco el culo y a traspasar de una vez por todas nuestras fronteras, y no precisamente para ir a trabajar a la vendimia francesa, a una cadena de montaje alemana o a servir a una acomodada casa parisina. Se trataba, simple y llanamente, de empezar a conocer otros rincones del planeta, aunque de momento muy lejos del todo no estuvieran, que ya habría tiempo de emprender aventuras más arriesgadas, y de paso, como de bien nacidos es ser agradecidos, devolver amablemente las innumerables visitas de turistas que desde hacía años ya estábamos recibiendo.

De más no estaba tampoco aprovechar la ocasión de viajar al extranjero para confirmar de primera mano eso de que, como rezaba el título de la película de Vicente Escrivá, «Lo verde empieza en Los Pirineos», estrenada en 1973, y protagonizada por José Luis López Vázquez, entonces estrella insigne de la comedia hispana. Vistas así las cosas, convenía pues ponerse a elegir destinos en los que aterrizar unos días o un simple fin de semana, aún sin demasiados aspavientos. Por supuesto, Lisboa, París, Roma y Londres parecían los más apropiados para ir abriendo brecha. Bueno, y también Perpiñán que, según la rumorología popular, era una ciudad que, por razones diversas, merecía la pena visitar. Continuar leyendo “Fin de semana en Perpiñán”

Adiós, bombero torero

 

Rafael Celis, con su casco de bombero, junto al resto de su cuadrilla.

Ha vivido 89 años y ha saboreado la gloria, pero los tiempos cambian y hasta las leyendas se agotan. El mítico bombero torero, que ha atravesado tres generaciones, se jubila esta semana. «Antes todos los chavales te conocían. Ahora no», dice

(diario Las Provincias, 12-9-2017)

La plaza de toros de Almodóvar del Campo será testigo el próximo viernes [o sea, el 15 de septiembre] de un acontecimiento pocas veces visto. No es común que se jubile un superhéroe, ni que lo haga en público, pero así lo ha decidido el bombero torero después de 89 años de existencia. La de Almodóvar del Campo será la última arena que besarán sus huesos mil veces magullados y el empresario de la plaza ya prevé un lleno que había comenzado a escasear en los últimos tiempos. «La acogida está siendo tremenda», dice. Continuar leyendo “Adiós, bombero torero”

George Méliès: La magia en el cine

El viaje a la Luna de Méliès: chiflados pioneros en la era de los ingenios

Por Carlos Zúmer (© Jot Down Cultural Magazine)

Es sabido que Georges Méliès fue uno de los asistentes a la famosa proyección que organizaron los hermanos Lumière el 28 de diciembre de 1895 en el Salón Indio del Grand Café, apenas un sótano en un cafetería cualquiera del Boulevard de los Capuchinos de París. Allí, una multitud atónita que no sabía si iba al circo o al teatro contempló con éxtasis las primeras grabaciones del cinematógrafo. Se recogía, por ejemplo, la salida de unos obreros de una fábrica o la llegada de un tren a la estación. Es sabido, ya lo hemos dicho, que el mago Méliès estaba entre los asistentes, y se supone, esto es seguro, que quedó tan impresionado como el resto de los presentes, hasta el punto de lanzarse sobre los Lumière para lograr un ejemplar del maravilloso artilugio tomavistas. Era la época de la segunda revolución industrial, en la que inventores de todo tipo, dramaturgos, ingenieros, fotógrafos, periodistas, ponían todo su empeño especulativo en imaginar las más disparatadas máquinas que revolucionarían la vida de los ciudadanos. Georges Méliès compartía idéntica inquietud, pero sus inclinaciones eran más bufas y creativas, con un toque excéntrico que se revelaría indispensable. La historia audiovisual le debe muchos homenajes a este pintoresco mago del cinematógrafo, que con un cohete y un par de pinceles llevó al primitivo cine hasta la luna de sus primeros albores. Continuar leyendo “George Méliès: La magia en el cine”

Maldito escalón

Tropecé con aquel maldito escalón al subir al autobús. No fue nada, solo una caída tonta. Me levanté sin más y entré, pero ya no estaba. ¡No me lo podía creer! Juraría que poco antes la había visto sentada junto a la ventanilla. Hacía diez años que no sabía de ella, pero era imposible no reconocerla, no oler su presencia. Durante todo este tiempo la había buscado desesperadamente. Solo quería decirle que nunca dejé de amarla, que seguía sintiendo su respiración, el brillo de su mirada clavada en la mía, que sin ella mi corazón había dejado de latir y mi vida andaba perdida en un laberinto sin salida.

La informática era cosa de mujeres

Las “chicas del ENIAC”, informáticas encargadas de calcular estadísticas durante la Segunda Guerra Mundial

Cómo la informática pasó de ser un trabajo para mujeres a estar dominada por hombres

Aunque ahora las alumnas de ingeniería son minoría, en la década de los 80 llegaron a representar casi el 40% de los matriculados en EEUU

José Antonio Luna (eldiario.es, 27-8-2017)

Alicia Martínez estudió en 2003 una diplomatura especializada en sistemas informáticos. Cuando llegó a su clase se encontró con un hecho notable: de los 250 alumnos matriculados en el curso, solo siete eran mujeres. “No entiendo por qué hay tanta diferencia”, afirma la ahora recién doctorada en un campo que continúa luchando por conseguir mayor diversidad.

Según datos del Ministerio de Educación, durante el curso 2015-2016, solo uno de cada cuatro alumnos inscritos en ingeniería y arquitectura era del sexo femenino. Para James Damore, que fue despedido de Google tras difundir dentro de la empresa un manifiesto que cuestionaba la capacidad de las mujeres, esta brecha de representación estaría justificada porque “sus capacidades biológicas naturales [de las programadoras] no se lo permiten”. En las diez páginas de su documento, el ingeniero argumenta que “los hombres son más agresivos a la hora de alcanzar cierto estatus”, mientras que, para el autor, “las mujeres que lo intentan sienten una gran ansiedad”. Continuar leyendo “La informática era cosa de mujeres”

«El turismo es un gran invento», o eso parece

Después de quince infernales días en la que podría catalogarse como «la casa de los horrores», o sea, un apartamento de apenas 50 m2, en un 6.º sin ascensor, con vistas a un sórdido patio de luces que solo permitía intuir que más allá existía el mar gracias a un pequeño reflejo en la ventana del apartamento de enfrente, y entre cuyas paredes es posible que se originara lo que luego se conocería como el «calentamiento global del planeta», las vacaciones llegaban a su fin. Continuar leyendo “«El turismo es un gran invento», o eso parece”

Las largas vacaciones del 66

Por fin las merecidas vacaciones familiares estaban al caer. ¿La fecha? Pues un día cualquiera del mes de julio o de agosto, lo mismo da, de 1966, por poner un año —aunque esto último resulta intrascendente para todo lo que acaece de aquí en adelante—. Lo que no variaba, como todos los años, era el destino; o sea, a ser posible una localidad playera del sur peninsular, de esas que estaban poniéndose tan de moda y que, por lo que parecía, iban a acabar saturadas de veraneantes. Pero, claro, tenían la ventajas de que eran más económicas y, por consiguiente, el alquiler de un apartamento, pensión u hotel resultaba mucho más accesible al bolsillo familiar. Continuar leyendo “Las largas vacaciones del 66”

A José Molina Zúñiga, músico

In memoriam (y II)

José Molina, en 1917, en su primer época con el Trío Albéniz

Granada (1900-1985)

José Molina Zúñiga nació, vivió y murió en Granada, de la misma forma que nació, vivió y murió por y para la música. Nunca abandonó su ciudad, como nunca quiso separarse de su laúd, de su bandurria, de su violín o de su guitarra. Autodidacta y alumno aventajado a un mismo tiempo, estaba dotado de una prodigiosa intuición musical, que hizo que, ya a los 9 años, comenzase a dar muestras de su genio precoz, de su voluntad de hierro y de su infinita capacidad de trabajo. Con esa edad, y gracias a un concurso organizado por la Diputación granadina que le proporcionó su primer violín, emprendió una carrera musical tan densa, fructífera y brillante como poco reconocida. Continuar leyendo “A José Molina Zúñiga, músico”

Woody Allen: psicólogo de cabecera

El Retrovisor

Antes de enamorarme perdidamente de Woody Allen después de asistir atónito al estreno de Annie Hall, en 1978, ya había empezado a sentirme seducido por él en películas como Toma el dinero y corre (1969), Bananas (1971), El dormilón (1973) o Sueños de seductor (1972), esta última dirigida por Herbert Ross, en las que descubrí que había una forma distinta de hacernos reír, solo comparable a algunas de las inolvidables películas de los Hermanos Marx.

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La barbería, «centro de tratamiento capilar»

Si había un lugar en el barrio que podía distinguirse a lo lejos, era aquel que de su fachada sobresalía una especie de reluciente poste, que más bien parecía una piruleta gigante, adornado con líneas de colores rojo, azul y blanco, aunque también cabía la opción de que la susodicha combinación colorística simplemente luciera alrededor de la fachada o de la puerta en entrada. Pues aquel lugar que, si uno andaba despistado, podía pensar que era una delegación del consulado de Francia en el barrio era la «peluquería», también conocida como «barbería», según lugar, época, gustos e interpretaciones. Continuar leyendo “La barbería, «centro de tratamiento capilar»”

A José Molina Zúñiga, mi «abuelito»

In memoriam (I)

José, en el bautizo de su nieta Marisa

La historia está llena de hombres olvidados, de personas ajenas a la memoria popular, que tuvieron que partir tan silenciosamente como habían vivido. Y entre ellos estaba él, un granadino de cuerpo y de espíritu, nacido bajo la luz primeriza e inquieta del siglo XX. Lo había hecho en el corazón mismo de la ciudad, a la que siempre perteneció, como la mirada infinita de San Nicolás o la quietud casi mística de la calle Elvira, en la que durante tantos años vivió. Le llamaron José, para que sus familiares y amigos pudieran reconocerle, y le apellidaron Molina y Zúñiga, para que las leyes pudieran dar constancia de su existencia. Continuar leyendo “A José Molina Zúñiga, mi «abuelito»”

Herta Frankel y su Perrita Marilín

Los más pequeños de la casa, aunque dudo de si no había que incluir también a los más mayores, éramos fans incondicionales de aquella perrita caniche llamada Marilín que, a pesar de ser bastante impertinente y respondona, nos parecía realmente encantadora. De hecho, era difícil no encontrar a un niño o una niña de la época, o sea, de mediados de los años 60, que no quisiera tener una Marilín en su casa, porque para impertinente y responda ya teníamos a nuestra hermana mayor. Continuar leyendo “Herta Frankel y su Perrita Marilín”

Camarón XXV

Una leyenda flamenca

Este 2017 será, sin duda, el Año Camarón: el domingo 2 de julio se cumplen ya cinco lustros de ausencia de José Monge Cruz, veinticinco años en los que ha crecido hasta límites insospechados la leyenda del genio de la Isla de San Fernando, que había empezado a forjarse desde mucho antes de su desaparición, en el verano de 1992. Continuar leyendo “Camarón XXV”

Broncearse o achicharrarse, esa es la cuestión

La verdad es que hasta no hace demasiado, que el tiempo corre que es una barbaridad, no estábamos muy al tanto de eso que hoy ya se conoce oficialmente como «protector solar», y que ni más ni menos que consiste en una crema que sirve para proteger nuestra piel de los graves estragos que puede provocarnos pasar horas a pecho descubierto tomando el sol, sin tan siquiera una mísera sombrilla a la que echar mano. Continuar leyendo “Broncearse o achicharrarse, esa es la cuestión”

20 de junio: Día Mundial del Refugiado

El Retrovisor

Raíces profundas

Niño sirio dibuja su casa en su país natal. Al fondo, las bombas aterrizan sobre su tejado (ACNUR)

Al quebrar los últimos vientos del atardecer, Matías miró a su hijo y vio cómo la noche se dormía en sus ojos infantiles y profundos. Lo observó en silencio, callado como la hierba que descansaba a sus pies, y no pudo entender del todo que aquel hombrecito, mitad niño, mitad diablillo, formara parte de su vida, como su aliento o sus manos. Bajo el cielo en duelo, enlutado en lo alto, Matías sintió renacer su memoria. Cada año, cada uno de los siete años de su hijo, era tiempo de su tiempo, una etapa más en el resumen de su historia más reciente; quizá el periodo más amargo de su vida, en el que la desdicha y la miseria habían asolado a su familia, pero también el tramo de su…

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40 años de democracia

40 años de las elecciones de 1977: la España de la Transición cumple cuatro décadas

Por Andrés Gil (eldiario.es, 15-6-2017)

15 de junio de 1977. Los españoles se dirgían a las urnas para votar por primera vez desde 1936. Habían pasado 41 años, y cantaba Jarcha, «dicen [sic] los viejos de este país que hubo una guerra», pero la gente pedía «vivir su vida en paz» para vivir «en libertad sin ira».

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Un país lejano y próximo

Cuando llegué a Madrid a mediados de los 60, después de haber pasado buena parte de mi infancia en Noruega, tuve la sensación de haber aterrizado en lugar ajeno, al que no pertenecía, en el que todo me resultaba extraño: el laberinto de calles con olor a gallinejas y vermut con sifón del barrio de Lavapiés al que nos trasladamos a vivir, las gentes con todos los acentos que lo poblaban, sus tiendas de ultramarinos todavía con decorados de posguerra…, e incluso el español, que era como mi segunda lengua. Hasta entonces, los únicos lazos que me unían a España eran las pequeñas vacaciones que cada verano pasaba en Granada para visitar a la familia, los tebeos del Capitán Trueno y del Jabato que una vez al mes me enviaban mis abuelos, las películas de Joselito, que, curiosamente, causaban furor entre los niños noruegos, como Arne, Helen, Erik y Tore, algunos de esos amigos con los que compartía tantas cosas en Oslo, Trondheim, Larvik, Drammen o Bergen, salvo el nombre, los ojos azules y el pelo rubio. Continuar leyendo “Un país lejano y próximo”

Tienda de ultramarinos: «centro multifuncional»

Hoy día es fácil encontrarse con un centro comercial o un supermercado casi a la vuelta de la esquina, en los que, además, es posible comprar de todo, y con todas las opciones posibles tanto en variedad como en precio. O sea, para ser más exactos, si por ejemplo uno tiene pensado comprar leche y no sabe muy bien cuál llevarse, puede elegir tranquilamente entre fresca, entera, semidesnatada, desnatada, sin lactosa, enriquecida en calcio, con Omega-3, con gluten o sin gluten…; sin olvidar, por supuesto, las vegetales o ecológicas, tales como de avena, de soja, de arroz, de almendras.., y no sé cuantas otras más. ¡Ah, y ojo a las ofertas de precios del tipo 2×3, 3×1, la segunda a mitad de precio, etc. En definitiva, todo un galimatías, que hace que el ir a comprar a veces se convierta en un complejo tratado de «filosofía cuántica», si es que, perdóneme el respetable, algo así existe. Continuar leyendo “Tienda de ultramarinos: «centro multifuncional»”

«La Chivata», de Luisa Carnés

El periódico digital eldiario.es ha ofrecido en exclusiva (2-6-2017) este cuento de Luisa Carnés (1955), la autora republicana injustamente olvidada en la historia de la literatura española, a quien la guerra civil truncó su trayectoria literaria. http://www.eldiario.es/cultura/libros/cuento-Chivata-Luisa-Carnes_0_647435698.html

La Chivata

I

¿Quién era? No podía ser la madre del niño recién nacido, de aquel niño de piel rosada, llena de arrugas, cuyos puñitos apretados eran los únicos puños que podían cerrarse ante las miradas agudas de las celadoras. No podía ser la madre recién llegada, cuyo hijo acababa casi de abrir los ojos a la luz de aquellas galerías, cuya claridad no descubría graciosos pájaros, ni iluminaba un solo árbol, un árbol siquiera, que pudiera contar el paso de las estaciones con su desgranar de capullos en cada rama o su crujir de hojas secas bajo los invisibles dedos del viento. No podía ser aquella madre nueva, cuyos labios pálidos sellaban el camino de la libertad del marido («Podéis matarme, pero no diré por dónde se fue»). Continuar leyendo “«La Chivata», de Luisa Carnés”

¡Larga vida al jazz!

UNSPECIFIED – JANUARY 01: Photo of Ella Fitzgerald; Agency: Redferns (Photo by Gilles Petard/Redferns)

Aunque resulte presuntuoso, debo reconocer que empecé a descubrir el jazz con apenas 5 o 6 años. Y no porque mi instinto infantil me condujera ello, lo cual sí que hubiera sido poco menos que milagroso, sino porque las casualidades de la vida quisieron que mi padre fuera pianista y, por suerte, jazzista empedernido. Continuar leyendo “¡Larga vida al jazz!”

El laberinto de la memoria

Estoy enredado en el laberinto de mis recuerdos. No sé de lugares ni de tiempos. No sé de espacios ni de horas, de minutos y segundos. No distingo el todo de la nada; tu nombre del mío, tu mirada de la mía, el perfil de tu rostro ni la silueta de tu cuerpo. No recuerdo el roce de tus labios ni la dulzura de tus manos agarradas a la mías, apretándolas fuertemente hasta nunca decir basta. No sé si estuviste o no, si fuiste realidad o solo una imagen trazada en el aire. Continuar leyendo “El laberinto de la memoria”

«Un soplo en el corazón», Premio de cuentos Ignacio Aldecoa 2016

«Aquella tarde de lluvia intermitente y miedos contenidos en el alma, al pequeño Mario, a ese pequeño diablillo de mirada tímida y celeste, le habían arrebatado de nuevo parte de su infancia, como si el destino de un niño dependiera de la voluntad de los demás […]». Continuar leyendo “«Un soplo en el corazón», Premio de cuentos Ignacio Aldecoa 2016”

Demostraciones sindicales del 1 de mayo

Desde 1958, cada 1 de mayo, día de la festividad de San José Artesano (también Obrero, para entendernos mejor), se celebraban en el Estadio Santiago Bernabéu de Madrid las llamadas Demostraciones Sindicales, organizadas por la muy afamada entonces Obra Sindical de Educación y Descanso, que consistían en unas grandilocuentes exhibiciones gimnásticas y folclóricas con las que se quería mostrar lo fuertes, artistas y guapos que eran los trabajadores y trabajadoras españoles. Continuar leyendo “Demostraciones sindicales del 1 de mayo”

Centenario de la Banda Municipal de Granada

30 comentarios sobre la Banda Municipal de Granada con motivo de su centenario

Por orden de intervención: 1. Luis García Montero (poeta) 2. Francisco Javier Gutiérrez (director de la Banda Municipal de Sevilla) 3. Julián Sánchez (trompetista de jazz) 4. César Girón (historiador) 5. Brígida Gallego-Coín (escritora y periodista) 6. Enrique García Asensio (director de orquesta) 7. Celia Correa (presidenta del Centro Artístico de Granada) 8. Juan Miguel Hidalgo (compositor y pianista) 9. Miguel Quirós (oboísta) 10. María Julieta Vega (musicóloga) 11. Ana Vega Toscano (pianista y periodista) 12. Paco Puentedura (concejal del Ayuntamiento de Granada) 13. Pepe Cantero (actor) 14. Caroline Astwood (manager musical) 15. Arturo Cid (saxofonista de jazz) 16. José Manuel Castelló (capitán-músico de la Banda de Aviación) 17. José González Granero (compositor y clarinetista de la Orquesta de la Ópera de San Francisco) 18. Jordi Peiró Marco (compositor y trombonista de la Banda Municipal de Valencia) 19. Gregory Fritze (compositor y profesor del Berklee College of Music de Boston) 20. Jesús Valenzuela (ex-concejal de cultura, turismo y deportes del Ayuntamiento de Granada) 21. Azucena Fernández Manzano (directora de orquesta) 22. José Antonio Lacárcel (musicólogo) 23. Enrique Moratalla (cantautor) 24. Jorge Javier Giner (trompetista) 25. Anni Raunio (mezzosoprano) 26. José Molina Melgarejo (escritor) 27. Juany Martínez-de la Hoz (Directora de la Banda Municipal de Jaén) 28. Ulrike Pressl (turista alemana) 29. José Manuel Zapata (tenor) 30. Miguel Ángel Gómez Martínez (Director de la Orquesta Sinfónica de RTVE).  Continuar leyendo “Centenario de la Banda Municipal de Granada”

En el cole: los niños con los niños

Patio del colegio de los Salesianos de Mérida, años 60

¡Qué razón tenían Los Bravos cuando cantaban aquello de «los chicos con los chicos…»! Y es que, por cuestiones de índole ideológico, moral, antropológico o medioambiental, vaya usted a saber, en aquellos tiempos de sequía mental en los que muchos nos educamos y crecimos, la mayoría de los colegios, especialmente los religiosos, eran «unisex». Y no me refiero al término con el que hoy día las peluquerías indican que cualquiera, sea del género que sea, puede entrar a apañarse el pelo, sino a su sentido más literal, o sea, que en ellos o estudiaban solo niños o solo niñas (posteriormente chicos o chicas). Continuar leyendo “En el cole: los niños con los niños”

Lorca entre pinceles: el «Romancero gitano» revive ilustrado

Cubierta del «Romancero Gitano» ilustrado, por Fernando Vicente

• Un grupo de ilustradores y diseñadores gráficos se unen bajo el libro del poeta granadino y coeditan un volumen gracias al crowdfunding

• Más de 250 obras acompañan los versos aprovechando que ahora toda la producción de Lorca está libre de derechos

Por Álvaro Macías (eldiario.es)

Poco se puede añadir a la leyenda de Federico: hay una posibilidad increíble de escribir sobre él sin aportar nada. Quizá una anécdota soporte mejor el peso de esa afirmación, quizá la ilustre mejor, que de eso hablamos: en el concierto en el Olympia de París de Paco Ibáñez (diciembre de 1969), el cantautor, antes de entonar la  Canción del jinete del granadino, advierte a los espectadores franceses: «Lorca es intraducible, es una proyección de imágenes e imágenes…». Continuar leyendo “Lorca entre pinceles: el «Romancero gitano» revive ilustrado”

… Y en Semana Santa: una de romanos

Hay que reconocer que a los que nos encantaban las películas de romanos, la llegada de la Semana Santa era al principio una «bendición» pero, claro, con un poco de moderación, que hasta lo bueno acaba saturando. Para empezar, no había sala cine, ya fuera de barrio o de estreno, en el que no se proyectara una de esas películas, así que no había elección posible: o una de romanos o una de romanos. Continuar leyendo “… Y en Semana Santa: una de romanos”

Miguel Hernández, tu rayo no ha cesado todavía

Miguel Hernández

Por Álvaro Macías (eldiario.es)

«¿Quién era Miguel Hernández? ¿Cómo un oriundo de Orihuela, destinado a ser otro jornalero de frente y manos duras, acabó dotando a la poesía española de todo un aliento agro, un  savoir faire de entraña, un relámpago sin mística? ¿Cómo pudo una mala tisis llevárselo tan pronto, en una cárcel, sin una cebolla blanca en la boca? ¿Qué versos futuros perdía la Historia -y su Josefina- de quien fue joven hasta para morir? ¿Quién era Miguel Hernández? Pero, sobre todo, ¿quién sigue siendo Miguel Hernández?

Se cumplen 75 años desde que falleciera el “hijo español” de Pablo Neruda —su “padre”, Alberti; su “hermanísimo”, Lorca, otro que se fue sin mirar atrás—. Miguel Hernández sigue vivo. En cada verso de poeta contemporáneo su influencia no es errata. Generación tras generación, hay un “post-miguelhernandismo” en la metáfora patria. Conversamos con algunas de las voces de la poesía actual española para saber de primera mano cómo hay un “viento del pueblo” que sigue su rumbo en los pulmones de los otros.

“La influencia de su escritura ha sido menor que el calado de su actitud y de su leyenda abaratada. Miguel Hernández fue más de lo que nos dijeron”, afirma el poeta Antonio Lucas (Madrid, 1975) en un hilo que recoge con el mismo impulso Momo Galera (Murcia, 1997), coordinador de la Jam de nakama y del Micro Abierto de ‘La Casa Vieja en Albacete: “De los poetas actuales, son muchos los que se han dejado bañar por la tinta crítica de Miguel Hernández, aunque posiblemente son menos de los que deberían”.

La libertad es algo
que sólo en tus entrañas
bate como el relámpago.

“Miguel Hernández no es un poeta cuya influencia pueda rastrearse fácilmente porque la suya no fue una obra revulsiva, que sentara las bases de una estética propia”, explican desde la editorial Esto no es Berlín. “Lo valioso es que, aún así, fue un poeta original.  Su influencia está, o debería estarlo, en su actitud poética indesmayable”. Una actitud en donde cada víscera está al servicio del siguiente verso, cada músculo tensado para asombrar con una tilde nueva al lector.

Desde la Fundación Miguel Hernández advierten de que la vigencia de su verbo radica en “su autenticidad, intemporalidad del mensaje, su rebeldía por aquello impuesto”. Hablan de que sus libros “suponen un gran esfuerzo por aspirar a la belleza partiendo de lo simple”, de que su influencia en la poesía contemporánea promueve “una vuelta al yo, al intimismo”. Y con un vistazo a los poetas del hoy que serán poetas mañana:  el “yo poético” de Miguel ha alargado su sombra telúrica hasta nuestros días.

Miguel Hernández arengando a las tropas en la Batalla de Extremadura (1937)

Miguel Hernández arengando a las tropas en la Batalla de Extremadura (1937)

Un legado en lunas

“Miguel Hernández es un poeta de un extremo virtuosismo y un deslumbrante talento natural, que supo cantar a la vida, tomar partido en los duros dilemas de su tiempo y no renunciar jamás a su sentido de la dignidad y la verdad”. Las palabras de Raquel Lanseros (Jerez de la Frontera, 1973) sirven de cimiento para cantar qué delimita la poesía del oriolano. “Si algo la define, es esa extraña resiliencia de la juventud en la libertad. Estos son sus dos mayores pilares: el amor y la libertad”, expone desde su Málaga natal el joven vate Jorge Villalobos (1995).

Para Momo Galera, el mejor sinónimo de Miguel Hernández es “la lucha”. “Es el consagrado ‘poeta del pueblo’ por el fiel reflejo que hace de ese sentimiento de lucha obrera, de causa republicana. La obra de Miguel es un retrato detallado de una España atrasada”. Para su Fundación, los lendeles que dejó Miguel se escriben con tres adjetivos fieros: “Auténtico, profundo, sencillo. Su obra bebe de las fuentes del pueblo”.

Miguel Hernández con Josefina Manresa, 1935

Miguel Hernández con Josefina Manresa, 1935

Un pueblo que de alguna forma le dio la espalda y la cruz de la moneda de una idea. Hubo que reivindicarlo, aunque su herencia poética aún galopa rauda. Para Villalobos, Miguel Hernández “fue mártir porque no aceptó cadenas, porque no renunció a la sonrisa ni su voz.  En cada poema se ve una honestidad titánica, eso es su legado”. Raquel Lanseros coincide y lanza el órdago: “Sin su figura no es posible explicar la producción poética posterior”.

Y Antonio Lucas lo resume, ¿qué define la poesía de Miguel Hernández? “El instinto. La calentura de un verso que sube alto la imagen poética y que cuenta con una potencia verbal asombrosa”. ¿Cómo definiría su legado? “Como el de un hombre que nació fieramente para la poesía, para el asombro y para el dolor”. Quedan por saber las razones por las que debe su sangre seguir estercolando el territorio poético.

Leer una ausencia

La editorial Esto no es Berlín da su impresión, que no va mal encaminada: “Hay que leerle, primero, porque, admitámoslo, no lo leemos todo lo que deberíamos, pero la España de la crisis probablemente sea más sensible a la magnitud de su voz”. La poeta Luna Miguel (Madrid, 1990), sin embargo, retrata en esta anécdota una razón que tiene raíz (de ser) y árbol (genealógico):

“Yo nunca había leído a Miguel Hernández, sentía que sus palabras no representaban ni mi vida ni mis sentimientos. Sin embargo, al cumplir los 18, mi abuela me regaló una antología de su obra que agradecí y en seguida olvidé en mi estantería. En aquella época, yo vivía con mi abuela en Alcalá de Henares. Recuerdo que a veces, en el desayuno, ella recitaba de memoria algunos de sus versos. Por supuesto, yo no los reconocía.

Un día, no sé por qué, leí la antología de principio a fin. Volví a no sentirme identificada con Hernández, y sin embargo sí que me sentí más unida a mi abuela. Es curioso cómo un poeta que nunca terminó de gustarme acabó haciéndome sentir así: más orgullosa de ser nieta de esa mujer que durante años fue profesora de literatura y recitó de memoria los versos de grandes poetas y, por supuesto, los de Hernández”.

Miguel Hernández (arriba a la izquierda) junto a otros poetas como Neruda, Pedro Salinas o Gerardo Diego en el homenaje a Aleixandre

Miguel Hernández (arriba a la izquierda) junto a otros poetas como Neruda, Pedro Salinas o Gerardo Diego en el homenaje a Aleixandre

Momo Galera, desde su propia trinchera de juventud, no negocia: “Cualquier joven escritor que pretenda en sus textos virar el timón a contracorriente, ser en definitiva crítico y autocrítico, debería impregnarse de la tinta libertaria de Miguel”. Otro que se afianza en esa idea es Jorge Villalobos: “Tanto para la vida como para escribir es mucho lo que puede enseñar , reflejarnos, abrazarnos en momentos adversos o difíciles”. Elige un verso: voy entre pena y pena sonriendo.

¡Dejadme la esperanza! es el que elige desde la fundación del poeta Aitor Larrabide, su presidente, puesto que “resume muy bien la filosofía vital de Miguel Hernández. Su obra representa no sólo un ejemplo de la evolución de la poesía española del siglo XX sino también de la pasión por la escritura y por la cultura como única forma de progreso”.

“Se trata de un poeta hondo y luminoso. Cuando leí El rayo que no cesa en la adolescencia, me impresionó tanto que se convirtió en uno de mis libros de cabecera”, dice y concluye Raquel Lanseros, quien elige mismo libro que Antonio Lucas, que aprovecha para dar el porqué de su lectura: “Porque abre el idioma, porque dota las palabras de lumbre, amor, rabia y autenticidad. Porque su escritura es un trallazo. Es uno de esos hombres que lanzan las palabras más lejos que la vida”.

Una vida que se le escapó de las manos bajo el frío que da el azul entre los barrotes. Esas mismas manos que escarbaban la tierra a dentelladas, esos mismos ojos que dio a los cirujanos para la libertad o esa misma boca que apenas si pudo decir adiós —a su Josefina— una sola vez. Y no volvió. Pero siempre se vuelve a él. Hay testigos.»

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Se llamaba «copla»

Érase una vez un género musical llamado «copla» que formaba parte irrenunciable de la banda sonora de millones de corazones que, para seguir bombeando amor, sueños y esperanzas, necesitaban escuchar hermosas melodías y bonitas letras bañadas en poesía que hablasen de amores imposibles o desgarradores, pero también de amores desmedidos, de esos por los que uno sería capaz de dar la vida, de celos, de traiciones, de sentimientos a flor de piel y de pasiones ardientes. Continuar leyendo “Se llamaba «copla»”

Un viaje a través del cine francés

El Retrovisor

Si las previsiones no fallan, por fin el 28 de marzo se estrena en España —en Francia ya lo hizo el 12 de octubre del pasado año— Voyage à travers le cinéma français («Viaje a través del cine francés»), del extraordinario cineasta francés Bertrand Tavernier (Lyon, 1941), un completo y apasionado documental, de más de tres horas de duración, que recorre la obra de los grandes cineastas de la historia del cine francés de los años 30, 40, 50, 60 y 70, desde Jean Renoir a François Truffaut, pasando por Melville, Carné, Vigo, Godard…, y tantos otros más. Directores que, debo reconocer, también forman parte de la historia emocional de todos aquellos que, desde que descubrimos sus películas, allá por los años 70, siempre hemos sentido una especial fascinación por el cine galo.

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Un viaje a través del cine francés

Si las previsiones no fallan, por fin el 28 de marzo se estrena en España —en Francia ya lo hizo el 12 de octubre del pasado año— Voyage à travers le cinéma français («Viaje a través del cine francés»), del extraordinario cineasta francés Bertrand Tavernier (Lyon, 1941), un completo y apasionado documental, de más de tres horas de duración, que recorre la obra de los grandes cineastas de la historia del cine francés de los años 30, 40, 50, 60 y 70, desde Jean Renoir a François Truffaut, pasando por Melville, Carné, Vigo, Godard…, y tantos otros más. Directores que, debo reconocer, también forman parte de la historia emocional de todos aquellos que, desde que descubrimos sus películas, allá por los años 70, siempre hemos sentido una especial fascinación por el cine galo. Continuar leyendo “Un viaje a través del cine francés”

Reencuentro

El Retrovisor

Tenía la misma mirada traviesa y transparente que aún recordaba, unas cuantas arrugas de más, unos pocos sueños de menos… A pesar de los más de treinta años trascurridos desde la última vez que nos vimos, creo que hubiera podido reconocerlo entre una multitud. Pero no fue necesario. En medio de aquella calle gris y solitaria estaba él, Matías; bueno, Rodríguez, como lo llamábamos en el colegio, el «amigo del alma», aquel «inseparable» compañero de la infancia.

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50 años de soledad

«Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarías con el dedo. Todos los años, por el mes de marzo, una familia de gitanos desarrapados plantaba su carpa cerca de la aldea, y con un grande alboroto de pitos y timbales daban a conocer los nuevos inventos. Primero llevaron el imán. Un gitano corpulento, de barba montaraz y manos de gorrión, que se presentó con el nombre de Melquiades, hizo una truculenta demostración pública de lo que él mismo llamaba la octava maravilla de los sabios alquimistas de Macedonia. Fue de casa en casa arrastrando dos lingotes metálicos, y todo el mundo se espantó al ver que los calderos, las pailas, las tenazas y los anafes se caían de su sitio, y las maderas crujían por la desesperación de los clavos y los tornillos tratando de desenclavarse, y aun los objetos perdidos desde hacía mucho tiempo aparecían por donde más se les había buscado, y se arrastraban en desbandada turbulenta detrás de los fierros mágicos de Melquíades […]». Continuar leyendo “50 años de soledad”

El «Mediterráneo» ayer y hoy

«El Mediterráneo que inspiró esta canción queda muy lejos de este donde hoy la gente deja la vida tratando de ponerla a salvo de la guerra».

Joan Manuel Serrat

«El Mediterráneo actual, tan lejos del que inspiró a Serrat en su canción, es hoy uno de los problemas más urgentes que debe solucionar Europa».

CEAR (Comisión Española de Ayuda al Refugiado)

 

Chumy Chúmez en la Biblioteca Nacional

Los seguidores incondicionales del humorista gráfico José María González Castrillo, Chumy Chúmez —también dibujante, escritor y director de cine—, hemos celebrado que gran parte de su archivo personal se haya incorporado a los fondos de la Biblioteca Nacional de España (BNE). Se trata nada menos que de 4.773 dibujos, láminas y viñetas a color, además de 680 artículos, carteles, monografías, dibujos de otros autores y documentos personales. Continuar leyendo “Chumy Chúmez en la Biblioteca Nacional”

Soy

Soy celoso hasta del viento que acaricia tus ojos, hasta del silencio que quiebra nuestras miradas cuando nada dicen ni nada sienten. Soy celoso del tiempo que nos ausenta, y de los pasos que lentos nos alejan hasta el final de la distancia. Soy temeroso de las negras luces de la noche, cuando desesperadas te persiguen para apresar el resplandor de tu cuerpo. Soy nada, soy tuyo, soy el aire que se agota en tu aliento, soy el miedo que se estremece en tu huida, en tu largo deambular por el límite de lo imposible. Soy el fiel defensor del amanecer que en tus manos crece como espigas de sol. Soy el temor a perderte, a ser el vacío que tu boca pronuncia indiferente y callada. Soy el oscuro atardecer que entre las sombras te busca, como si nada existiera sin ti, como si la vida fuera el profundo abismo de la nada. Soy el llanto de tus lágrimas ocultas, un gemido de dolor que grita y muere al sentir que no puede ver tu corazón en penumbras. Soy el mar vacío sin tus aguas, el solitario firmamento al encuentro de la estrella que brilla en tu alma. Soy el anhelo a encadenarse a ti. Soy el más angustiado celoso de tu amor y de tus sueños.

A Isabel, en el día en que cumplimos treinta y tres años juntos.

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XLV Premio de Cuentos Ignacio Aldecoa

El Retrovisor

30836125933_53e7ccd13b_o Foto oficial de la entrega del diploma acreditativo del premio. Arabaku Foro Aldundia / Diputación Foral de Álava

Hay cosas en la vida que parece imposible que vayan a suceder, así que aún me cuesta creer que ayer recibiera oficialmente, de manos del Diputado General de Álava, Ramiro González, y de la Diputada de Euskera, Cultura y Deportes, Igone Martínez de Luna, el Premio de Cuentos Ignacio Aldecoa 2016, que anualmente concede la Diputación Foral y que es, sin duda, uno de los más prestigiosos de España en su género.

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Antonio Buero Vallejo: El veneno del teatro

En el centenario de su nacimiento, resulta increíble comprobar cómo el recuerdo del gran dramaturgo Antonio Buero Vallejo (Guadalajara, 1916 – Madrid, 2000) parece haberse diluido en nuestra memoria colectiva. Alguien que fue capaz de hacer un retrato crítico de la sociedad española en Historia de una escalera (1949), Las carta boca abajo (1957) o El tragaluz (1967); de emocionarnos con Un soñador para un pueblo (1958), Las Meninas (1960), El concierto de San Ovidio (1962) o El sueño de la razón (1970); o de alertarnos sobre la falsa libertad en La Fundación (1974), seguramente merecería algo más que unas cuantas líneas sobre esta efeméride en algún medio de comunicación.

Desde luego, hubiera sido este un buen momento para reivindicar la enorme figura de Buero Vallejo, a quien tanto le debe el teatro español. Por ello, me gustaría modestamente sumarme a su «invisible homenaje» recuperando la entrevista —la segunda por cierto— que le hice para la revista Paisajes desde el tren, en febrero de 1997, y que difícilmente he podido olvidar, porque resulta difícil borrar de la memoria su serenidad, su inteligencia, su sentido común y su extraordinaria amabilidad.

¡Larga vida a Buero Vallejo! Continuar leyendo “Antonio Buero Vallejo: El veneno del teatro”

Tiempo de silencio

Se me fue el tiempo. Ni siquiera me despedí de él. Antes de que pudiera darme cuenta, ya se había ido sin decir una sola palabra. Es posible que en ese momento estuviera distraído o quizá mi mente anduviese perdida en la nada, pero su marcha me pilló a traición, con el paso cambiado y el corazón a punto de dejar de latir. Continuar leyendo “Tiempo de silencio”

XLV Premio de Cuentos Ignacio Aldecoa

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Foto oficial de la entrega del diploma acreditativo del premio. Arabaku Foro Aldundia / Diputación Foral de Álava

Hay cosas en la vida que parece imposible que vayan a suceder, así que aún me cuesta creer que ayer recibiera oficialmente, de manos del Diputado General de Álava, Ramiro González, y de la Diputada de Euskera, Cultura y Deportes, Igone Martínez de Luna, el Premio de Cuentos Ignacio Aldecoa 2016, que anualmente concede la Diputación Foral y que es, sin duda, uno de los más prestigiosos de España en su género. Continuar leyendo “XLV Premio de Cuentos Ignacio Aldecoa”

José Ramón Sánchez: ilustrador de cabecera

De ese constante trasiego de gentes con las que uno se cruza con frecuencia a lo largo de su vida, algunas a las que amas, otras a las que admiras, desconoces, ignoras, o con las que simplemente congenias o compartes tiempo y espacio, a veces resulta agradable volver a tropezarse con alguna de aquellas personas que, a pesar de que nada significaron para ti, sí lograron iluminar algún momento de tu vida, aunque solo fuese con una luz tenue, de baja o escasa intensidad. Continuar leyendo “José Ramón Sánchez: ilustrador de cabecera”

«Escuadra hacia la muerte»: El regreso

Solo tres días después de su estreno, el 18 de marzo de 1953, la censura de la época, que ojo cómo se las gastaba entonces, prohibió que siguiera representándose en el teatro María Guerrero de Madrid Escuadra hacia la muerte, una obra de un joven dramaturgo llamado Alfonso Sastre (Madrid, 1926), cuyo argumento no parecía convencer demasiado a las autoridades competentes. De hecho, el Alto Estado Mayor del Ejército, casi nada, afirmaba sin miramientos que «retrataba todo lo innoble que puede ser el sujeto humano» y que llevaba «al espíritu del espectador una impresión irreal de la familia militar». ¡Vamos, para echar a correr y no parar hasta cruzar los Pirineos! Continuar leyendo “«Escuadra hacia la muerte»: El regreso”

Exhibiciones policiales

Al parecer, el pasado domingo, entre los actos preparativos de la Fiesta Nacional, que como todo el mundo sabe se celebra el 12 de octubre —y si alguien no lo sabe, que lo memorice, no vaya a ser que algún día nos hagan un examen de españolidad y suspendamos creyendo que es el Día de la Hispanidad—, la Policía Nacional organizó algunas actividades especialmente dirigidas a los más pequeños. Entre ellas, según detallan las crónicas periodísticas, las más llamativas fueron las exhibiciones de las unidades de guías caninos y de caballería que tuvieron lugar en el madrileño Paseo del Prado, donde, además, «se instalaron varias carpas con distintas actividades para que los niños comprendieran y se familiarizaran con el trabajo que llevan a cabo los agentes», tal y como señalaba el diario El Mundo (10-10-2016). Continuar leyendo “Exhibiciones policiales”

¡Eso no se dice, niño!

Esta claro que, de un largo tiempo a esta parte, hemos venido sufriendo un deterioro lingüístico (¿solo lingüístico?) de dimensiones descomunales. Para empezar, definitivamente se ha impuesto el «estilo Rajoy», o sea, el hemos «llegao», «hemos votao», «hemos ganao»… y os «hemos fastidao», lo cual significa que, a este paso, dentro de poco hasta volverá a ponerse de moda aquello del «Cacao Maravillao». Sí, aquel patrocinador imaginario que aparecía en «Vip Noche», el concurso de TV que se hizo bastante popular allá por los 90, y que era anunciado por el exuberante cuarteto de brasileñas que atendían al nombre de Las Cacao Maravillao, aunque en el nombre, todo sea dicho, era precisamente en lo que menos se fijaba uno. Eso sí, por fin ya no se correrá el riesgo de decir Bilbado en lugar Bilbao, ni bacalado en vez de bacalao, como a más de uno le sucedía cuando pretendía hacerse el «finolis» y demostrar su perfecto dominio de la lengua castellana. Continuar leyendo “¡Eso no se dice, niño!”

Mariano Medina, “el hombre del tiempo”

El Retrovisor

No necesitaba artilugios especiales, ni cromas, ni pantallas digitales, ni efectos visuales, ni nada que se le pareciera. Con una simple pizarra, un sencillo mapa dibujado en ella y una diminuta tiza tenía suficiente para explicarnos a todos los españoles si mañana debíamos salir a la calla en manga corta, con un jersey de lana o ataviados con un chubasquero.

Pues ese era Mariano Medina, “el hombre del tiempo”; en realidad el único que conocíamos, una persona de aspecto afable y bonachón, que durante casi treinta años se coló en nuestras casas a través de TVE para decirnos qué tiempo iba a hacer, y a quien, de alguna manera, decidimos adoptar como a uno más de la familia. Y es que su presencia resultaba tan cotidiana, que si alguien se lo encontraba en el ascensor o en el portal de casa, seguro que lo saludaba como si tal cosa, como…

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Para efectos especiales, los de antes

Hace unos días, por casualidad, vi en TV la película Exodus. Dioses y reyes, una de esas superproducciones que, de vez en cuando, invaden la cartelera exhibiendo músculo con sus impresionantes efectos especiales. ¡Y desde luego que impresionan! En este caso, sin ir más lejos, todo resulta grandioso, especialmente cuando las aguas del Mar Rojo se abren para dejar paso a los más de 600.000 esclavos hebreos que, guiados por Moisés (sí, el de las Tablas de la Ley), huyen de la implacable persecución de las huestes egipcias, que intentan por todos los medios que no lleguen a la Tierra Prometida. Continuar leyendo “Para efectos especiales, los de antes”

«De España para los españoles»: la voz de los emigrantes

El Retrovisor

A comienzos de los años 60, la emigración, por desgracia, continuaba creciendo. Solo de 1960 a 1963, por ejemplo, dos millones de españoles se habían marchado ya a otro país en busca de mejor suerte, así que en 1964 echábamos en falta a demasiada gente, que aún tardaría largo tiempo en regresar. Por eso, para que se sintieran un poco más cerca de casa, ese año empezó a emitirse el programa radiofónico De España para los españoles, que tan emotivamente presentaba María Matilde Almendros Carcasona, quien cada noche comenzaba con aquello de: «Un servicio de Radio Nacional de España en Barcelona dirigido a cuantos españoles nos sintonicen desde fuera de sus hogares».

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Karina: Una rubia muy legal

Desde luego, a la “Selección nacional” de artistas que competía por conquistar el éxito allá por los años 60 le venía francamente bien incorporar al equipo a alguien que trajera un aire nuevo, tal vez con una pinta un poco más internacional. Así que, cuando a allá por 1965, en el Festival de Mallorca, apareció una chica rubia, menudita y con un aspecto casi angelical, o sea, como si acabara de aterrizar de Manchester, de Brighton o de Liverpool, se celebró con verdadero entusiasmo por la afición. Continuar leyendo “Karina: Una rubia muy legal”

Liga de chapas (y II): Tiempo de juego

… Y después de tantos prolegómenos, ya solo quedaba iniciar la emocionante competición; eso sí, una vez sorteados los equipos, establecido el calendario de partidos y minuciosamente dibujado con una tiza las líneas del campo, con sus áreas, sus zonas de portería y su círculo central, que siempre ocupaban buena parte de la acera de la calle en la que generalmente jugábamos a casi todo. Solo un breve inciso para decir que, en lo que a las portería respecta, lo normal era hacerlas con pequeñas cajas de cartón, aunque yo hasta me atreví a hacer una réplica de las mismas con unos cuantos trozos de madera pintados de rojo, y una red hecha con la malla que traían las bolsas de naranjas. Continuar leyendo “Liga de chapas (y II): Tiempo de juego”

Liga de chapas (I): Fase previa

Las películas de sesión doble, las meriendas de pan con aceite o una onza de chocolate, el balón de cuero algo ahuevado, los cromos, el pídola, la lima, la peonza… y alguna tarde de futbolín en los billares del barrio formaban parte de aquellos veranos de nuestras infancia que parecían no acabar nunca y de los que disfrutábamos sin un solo minuto de descanso. Continuar leyendo “Liga de chapas (I): Fase previa”

Woody Allen: psicólogo de cabecera

Antes de enamorarme perdidamente de Woody Allen después de asistir atónito al estreno de Annie Hall, en 1978, ya había empezado a sentirme seducido por él en películas como Toma el dinero y corre (1969), Bananas (1971), El dormilón (1973) o Sueños de seductor (1972), esta última dirigida por Herbert Ross, en las que descubrí que había una forma distinta de hacernos reír, solo comparable a algunas de las inolvidables películas de los Hermanos Marx. Continuar leyendo “Woody Allen: psicólogo de cabecera”

Un historia “real”: De Juan Carlos I a Felipe VI

La proclamación del hasta entonces Príncipe de Asturias como nuevo monarca Felipe VI, de la que el pasado 19 de junio se cumplieron dos años, hay que decir que resultó de lo más natural, pompas y fanfarrias al margen. Con la de tiempo que nos costó enterarnos de que alguna vez tendríamos rey, algo que en los años 60 parecía algo impensable. Continuar leyendo “Un historia “real”: De Juan Carlos I a Felipe VI”

Reencuentro

Tenía la misma mirada traviesa y transparente que aún recordaba, unas cuantas arrugas de más, unos pocos sueños de menos… A pesar de los más de treinta años trascurridos desde la última vez que nos vimos, creo que hubiera podido reconocerlo entre una multitud. Pero no fue necesario. En medio de aquella calle gris y solitaria estaba él, Matías; bueno, Rodríguez, como lo llamábamos en el colegio, el «amigo del alma», aquel «inseparable» compañero de la infancia. Continuar leyendo “Reencuentro”

Eurocopa 1964 ¡Por fin un triunfo de la Selección española!

Con lo bien que se nos había dado Maracaná en 1950, con aquel mítico gol de Zarra, que ha quedado sellado con todos los honores en el rincón de muchas memorias, cómo es posible que en el Mundial de 2014, justamente en el mismo escenario, la Selección española cayera a las primeras de cambio, sin apenas haberle dado tiempo a demostrar lo bien que jugaba al “tiki-taka”. Continuar leyendo “Eurocopa 1964 ¡Por fin un triunfo de la Selección española!”

«El espíritu de la colmena»: el poder de la luz

«En un pequeño pueblo de Castilla, a mediados de los años cuarenta y en plena posguerra, Isabel y Ana, dos hermanas de ocho y seis años respectivamente, ven un domingo la película El Doctor Frankenstein. A la pequeña la visión del filme le causa tal impresión, que no deja de hacer preguntas sobre el monstruo a su hermana mayor». De esta manera tan bien sintetizada puede leerse en FilmAffinity el argumento de El espíritu de la colmena, aquella maravillosa película de un joven Víctor Erice, de apenas 33 años, que a muchos cinéfilos empedernidos de entonces nos dejó atónitos cuando se estrenó, el 7 de octubre de 1973. Continuar leyendo “«El espíritu de la colmena»: el poder de la luz”

Al teatro con Los Goliardos

Resulta sorprendente, y alentador, el enorme auge que tuvieron, a partir de los años 60, aquellos grupos de teatro independiente que nacieron al abrigo de la extraordinaria inquietud cultural que había aquella época. Posiblemente sintetizaban una buena manera de intentar expresar y sentir sobre un escenario lo que fuera de él resultaba imposible. Continuar leyendo “Al teatro con Los Goliardos”

Concha Velasco: chica para todo

Cada vez que Concha Velasco vuelve a estar de actualidad, como ahora que acaba de subirse al escenario del teatro de La Abadía para representar Reina Juan, resulta inevitable refrescar la memoria para recordar a aquella modosita y refinada “chica de Valladolid” que, con apenas 15 años, se coló en la gran pantalla, después de haberse formado como bailarina en las compañías de Manolo Caracol y Celia Gámez. Continuar leyendo “Concha Velasco: chica para todo”

“Popeye el marino soy…”

Aunque parezca mentira, de pequeño me hice un adicto empedernido a las espinacas gracias a Popeye, aquel marino algo fanfarrón y buscapleitos que, cuando las circunstancias lo requerían, se tomaba un bote de tan sabrosa verdura y se ponía hecho un toro. ¡Qué maravilla, debí de pensar entonces, poder tener esa musculatura simplemente comiendo un puñado de espinacas! Bueno, y también debía de pensarlo mi madre, que con la excusa de Popeye me inflaba a espinacas de todas las formas posibles: en tortilla, rehogadas, rebozadas, en potaje…, y yo creo que hasta crudas. Continuar leyendo ““Popeye el marino soy…””

La «canción protesta»

Érase una vez un tiempo en el que decir lo que uno pensaba, creía o sentía resultaba francamente difícil, por no decir imposible, ¡así que de protestar ni hablamos! No resultaba fácil, desde luego, silenciar ideas y palabras, pero era lo que, por desgracia, nos había tocado vivir y a lo que había que resignarse, habida cuenta de que, por mucho que nos esforzáramos en ello, mucha solución inmediata no veíamos. Continuar leyendo “La «canción protesta»”

¡Malditos sofás de eskay… o “skay”!

Según la RAE, eskay (del inglés “skay”) es un “material sintético que imita el cuero”. Hasta aquí todo correcto. Pero lo que ya no dice es que con él se fabricaban la mayoría de los sofás y sillones de los años 60 y 70, y no sé si los de antes y después, logrando que el acomodo en los mismos fuera de todo menos confortable. Continuar leyendo “¡Malditos sofás de eskay… o “skay”!”

A mi padre. In memoriam

El 6 de abril hubiera cumplido 89 años. Al acordarme, estuve tentado a escribir algo sobre él, pero el paso del tiempo desvanece la memoria, así que finalmente decidí desempolvar este breve texto que escribí para el homenaje que se le rindió en Granada, su ciudad natal, en 2004 y que resume cuál fue el verdadero sentido de su vida. Continuar leyendo “A mi padre. In memoriam”

La Volkswagen “hippie” se jubiló

Después de más de 60 años recorriendo calles, carreteras y caminos, en agosto del año pasado se jubiló definitivamente la popular furgoneta Volkswagen Transporter (bueno, la “hippie”, como siempre la hemos conocido) . Y es que, aunque en Europa dejó de producirse hace años, en Brasil y en algunos otros países de Suramérica seguían fabricándose algunas unidades del mítico modelo Kombi, que a lo largo de más de 30 años fue el único vehículo de carga que circulaba por las carreteras del país carioca. Continuar leyendo “La Volkswagen “hippie” se jubiló”

Mariano Haro, madera de campeón

Hubo un tiempo en que, por desgracia, no podíamos presumir mucho de grandes gestas deportivas, como ahora. Salvo en hockey sobre patines, como siempre, y de tarde en tarde en fútbol, nuestra cosecha de triunfos era francamente paupérrima, aunque, de vez en cuando, surgía algún deportista suelto que nos daba alguna alegría, a veces incluso en disciplinas de las que hasta entonces no habíamos oído hablar en la vida. Continuar leyendo “Mariano Haro, madera de campeón”

La misa en latín

Debo reconocer que lo de la misa en latín no me gustaba demasiado. Bueno, la verdad sea dicha, no me enteraba de casi nada. De hay quizá la expresión popular de «no enterarse de la misa la media», que viene que ni pintada. En realidad, la mayoría de la gente no estaba muy ducha en latín, así que es de suponer que no pillaban una y, como en mi caso, a veces había que hacer playback para que no se notara demasiado que no me sabía el texto. Continuar leyendo “La misa en latín”

Gabino “el de las quinielas”

Uno de los españoles más envidiados en 1968 fue, sin duda, Gabino Moral Sanz, un joven agricultor vallisoletano que, de la noche a la mañana, se convirtió en una de los personajes más populares del país. Su mérito no fue conquistar el Polo Norte a pie, cruzar el estrecho de Gibraltar nadando al estilo perrito, ganar el Oscar al mejor actor rural o inventar la vacuna contra la ludopatía; no, su única “proeza” fue la “puñetera” suerte (y no lo digo con rencor) de ser el único acertante de una quiniela de 14, lo que le sirvió para hacerse con el botín quinielístico más cuantioso logrado hasta entonces, exactamente ¡30.207.774 pesetas!, que en aquella época era una verdadera fortuna. Continuar leyendo “Gabino “el de las quinielas””

“Los cuatro jinetes de Bonanza”

Hay que ver lo buena que era aquella familia Cartwright. Con ese padre, Ben (Lorne Green), viudo él, tan pendiente de sus hijos… Y esos hijos, Adam (Pernell Roberts), Hoss (Dan Blocker) y Little Joe (Michael Landon), que eran una bendición del cielo y que no sabían vivir el uno sin el otro. Bueno, ¿y qué me decís de ese rancho La Ponderosa en el que vivían tan ricamente, allá en Virginia City, junto al Lago Tahoe (Nevada)? Ya lo hubiéramos querido cambiar por la casa que los abuelos tenían en el pueblo o por ese chalet que soñábamos con tener algún día y que, por desgracia, nunca tuvimos, y al que sin duda hubiéramos llamado “La Ponderosa”.

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El «delirio» cobra vida

Aunque aún no acabo de creérmelo, lo cierto es que la editorial viveLibro ha tenido la osadía de publicarme el poemario El delirio de la palabra. Prosas y versos de juventud.

La presentación del libro, que ya está a la venta, tendrá lugar el miércoles 20 de abril, a las 18:30 h, en Espacio viveLibro, calle Meléndez Valdés, 52 (Madrid).

Por supuesto, espero veros por allí y compartir con vosotros algunos de esos «delirios» que, en ese ya lejano tiempo de juventud, me invadían el corazón y la mente.

www.esebook.com/product/469728/el-delirio-de-la-palabra

http://www.amazon.es/El-Delirio-De-La-Palabra/dp/8416705216

http://www.agapea.com/libros/El-Delirio-De-La-Palabra-9788416705214-i.htm

 

Casa de Fieras del Retiro

Ahí estaba, en pleno Parque del Buen Retiro de Madrid, nada menos que desde 1830; o sea, desde la época de Fernando VII, el que, según la cantinela infantil, “usaba pantalón, pantalón”. Pero, a pesar de tantos años de experiencia en cuestión de animales, ni siquiera era un zoológico, sino simplemente una Casa de Fieras, como era conocido por todo el mundo, aunque su denominación original era la de Gabinete Real de Ciencias Naturales, que sonaba mucho mejor. Continuar leyendo “Casa de Fieras del Retiro”

Palito Ortega, el multiusos

Llamándose Palito, la verdad, no parecía que fuera a triunfar demasiado en esto de la música. Pero lo cierto que este argentino simpático y guapetón lo petó en el mundo del espectáculo, tanto en la canción, como en el cine y la televisión. De hecho, y concretando cifras, para que la cuestión quede perfectamente certificada, desde que comenzó a despuntar en 1962, y hasta hoy día, el amigo Palito ha grabado nada menos que 39 álbumes y 6 recopilatorios; ha trabajado en 33 películas, ha intervenido en numerosos de programas de TV, y hasta se ha atrevido a subir a un escenario, en 1966, para protagonizar la comedia teatral La extraña pareja. ¿Cómo te quedas? Continuar leyendo “Palito Ortega, el multiusos”

Historia de España (y IV): De los Reyes Católicos a Carlos V

Como todos los años, en Historia de España, comprobábamos con fehaciente certeza que se acercaba el final del curso y aún nos quedaba mucho por dar. Y es que, entre unas cosas y otras, el tercer trimestre lo habíamos dedicado casi en exclusiva a ensalzar las muchas virtudes de los Reyes Católicos, a cuya actuación tanto le debía este país. Así, no habíamos dejado detalle sin tocar de la unificación de Castilla y de Aragón, de la Reconquista, que había conseguido que musulmanes y judíos tuvieran que ventilárselas fuera de nuestro país, del descubrimiento de América, gracias a su generoso patrocinio, y de tantas y tantas hazañas más. Continuar leyendo “Historia de España (y IV): De los Reyes Católicos a Carlos V”

Manuel Orantes, el otro Manolo

Que yo recuerde, ni en la década de los 60 ni en la de los 70 llegué a conocer a un amigo, familiar, vecino o conocido que jugara al tenis. Bueno, conocido sí, porque en esos años teníamos hasta en la sopa a un tal Manuel Santana, que había tenido la ocurrencia de ganar el torno de Roland Garros en 1961 y 1964, el US Open en 1965, y el de Wimbledon en 1966, lo que significaba que, de la noche a la mañana, el tenis se había convertido en “deporte nacional”, aunque casi nadie sabía muy bien cómo era eso del set y, sobre todo, lo de pasar de 15 a 30 y luego a 40 en un juego. Continuar leyendo “Manuel Orantes, el otro Manolo”

Historia de España (III): De la invasión musulmana a los Reyes Católicos

Después de todas las apasionantes aventuras que, durante el segundo trimestre de Historia de España, con la excusa de la Reconquista habíamos vivido con superhéroes nacionales como Don Pelayo y El Cid, el tercero lo iniciábamos con la tranquilidad de que los «okupas» musulmanes, por fin, habían decidido sacar el billete de vuelta a sus casas y dejarnos tranquilos en nuestras tierras, que para eso eran nuestras y las teníamos hipotecadas. Continuar leyendo “Historia de España (III): De la invasión musulmana a los Reyes Católicos”

¿Quién es ese tal Warhol?

La verdad es que, durante décadas, vivimos un poco de espaldas a lo que sucedía fuera de nuestras fronteras. Así, mientras aquí seguíamos haciendo patria con nuestras cosas, como si casi todo empezara y acabara en nosotros mismos, más allá de los Pirineos iban surgiendo nuevas corrientes artísticas y de otra índole, de las que francamente no nos enterábamos muy bien. Continuar leyendo “¿Quién es ese tal Warhol?”

«¿Le lleno el depósito?»

Atascos infernales durante los viajes de vacaciones, accidentes de todos los tamaños, carreteras interminables de doble sentido… Era lo que había, y había que apechugar con ello. ¡Qué le íbamos a hacer! Ahora bien, de lo que más de uno se ha acordado, y se sigue acordando, cada vez que necesita echar gasolina a su coche es de aquellas «maravillosas» gasolineras que, no hace tanto tiempo, era posible encontrar en cualquier localidad y en cualquier carretera de este bendito país. Continuar leyendo “«¿Le lleno el depósito?»”

¡Cambio tebeos!

Había pocos chicos y chicas a los que, en los años 50 y 60, no les gustaran los tebeos. Para nosotros, los que más éxito tenían eran, desde luego, los de aventuras, como El Capitán Trueno, El Jabato o Hazañas bélicas. Además, eran nuestros héroes nacionales, que por supuesto preferíamos a los que venían de fuera, como Supermán o Capitán América. Continuar leyendo “¡Cambio tebeos!”

Historia de España II: La conquista musulmana

Al terminar el segundo trimestre del curso escolar, la «apasionante» asignatura de Historia de España casi siempre la dejábamos aparcada después de estudiar el trasiego de pueblos que nos habían visitado, pero, sobre todo, con el sabor amargo que nos habían dejado los dichosos visigodos. Y es que, según contaban las crónicas más fiables de la época, todo andaba estupendamente con ellos, hasta que, como suele ser habitual en cualquier historia, en la lucha encarnizada por conquistar el trono, a los sucesores de Witiza no se les ocurrió otra cosa para derrocar al rey Rodrigo que llamar al líder musulmán norteafricano Tariq Ibn Ziyad para que les echara una mano. Continuar leyendo “Historia de España II: La conquista musulmana”

La “seductora” panadería de Doña Concha

A mediados de los años 60, junto enfrente de mi casa, estaba la gloriosa panadería de Doña Concha, que era como se conocía en el barrio porque, ahora que lo pienso, seguramente no tenía ni nombre. ¿Y para qué? Lo verdaderamente importante es que, ya a primera hora de la mañana, aquel maravilloso olor a pan recién hecho que salía de la tienda se colaba por las rendijas de las ventanas y nos anunciaba un nuevo día, que prometía ser muy “sabroso”.

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«Sor Citroën»

La Dirección General de Tráfico debería obligar a las autoescuelas a proyectar Sor Citroën. Y no para enseñar cómo debe conducirse, sino todo lo contrario; o sea, para que los alumnos vean cómo no debe manejarse un vehículo, aunque también para convencer a los futuros conductores de que, pase lo que les pase al volante de un coche, nunca deben perder el sentido del humor. Continuar leyendo “«Sor Citroën»”

Historia de España I: De los íberos a los visigodos

Durante mi «larga y fructífera» etapa escolar, o sea, desde ingreso hasta 6.º de Bachillerato, todos los años dábamos la misma asignatura: Historia de España. Bueno, o esa al menos es la impresión que yo tengo, que certeza absoluta ahora mismo no me queda.

Fuera o no fuera exactamente así, lo cierto es que, como es fácil adivinar, nos sabíamos de «pe a pa» todas las aventuras históricas por las que ha atravesado nuestro querido país. Conocíamos al dedillo, por ejemplo, las peripecias de los íberos, los celtas, los fenicios, los cartagineses, los griegos y, cómo no, los romanos, pueblos muy dignos todos ellos, que nos dejaron un extraordinario legado, social, cultural y artístico, como bien se puede apreciar a lo largo y ancho de la llamada Península ibérica, otrora Hispania y en la actualidad España. Continuar leyendo “Historia de España I: De los íberos a los visigodos”

Canciones con sabor italiano

Gigliola Cinquetti

Hoy día, salvos excepciones, le hemos perdido la pista a la música italiana. En realidad, la hemos sustituido por su deliciosa gastronomía, especialmente por las pizzas y los macarrones, que nos producen otros gustos. Antaño, sin embargo, sobre todo en los años 60, aunque nos descartemos los 70 y 80, nos encantaban todas aquellas preciosas baladas románticas que nos llegaban desde Italia, muchas de ellas versionadas en español, y que tan buen sabor de boca nos han dejado. De hecho, posiblemente no haya una canción de un artista italiano de aquella época que no recordemos o, al menos, que no nos suene de algo. Continuar leyendo “Canciones con sabor italiano”

¡Operación Palomares!

Como estos días nos han venido recordando los medios de comunicación, 17 de enero de 1966 nos sacudió la alarmante noticia de que un bombardero (B-52) y un avión cisterna (KC-135) de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos habían colisionado en el aire, justo cuando sobrevolaban la costa de Almería, exactamente en el espacio aéreo de la localidad de Palomares. Lo malo no era solo eso, sino que, al parecer, el B-52 transportaba cuatro bombas nucleares, dos de las cuales se habían roto en pedazos, desplomándose algunos de ellos al mar, con el consiguiente peligro radioactivo que ello podía provocar. Continuar leyendo “¡Operación Palomares!”

El «intrépido» Superagente 86

No recuerdo haber visto una serie de TV más entretenida y desternillante que Superagente 86, aquella fantástica parodia de las películas de espías que empezó a emitirse en TVE en octubre de 1966. Ya la presentación de cada capítulo resultaba apoteósica, con esa interminable sucesión de puertas que se abrían y cerraban para dejar paso al protagonista, Maxwell Smart (Dom Adams), hasta llegar a una cabina telefónica. Continuar leyendo “El «intrépido» Superagente 86”

Ruedo Ibérico: un soplo de libertad

Muchos de los que tuvieron la suerte de poder viajar a París en los años 60 o principios de los 70, entre los que me encuentro yo, seguro que recuerdan Ruedo Ibérico, una pequeña librería situada en el número 6 de la Rue de Latran, en el corazón del Barrio Latino, que aún sigue abierta, al menos hace cinco años, cuando no pude resistirme a entrar en ella de nuevo.

Ruedo_1En realidad, Ruedo Ibérico (nombre tomado de la serie de novelas de Valle Inclán) era una editorial que había sido fundada, en 1961, por cinco refugiados de la guerra civil, y que contaba con esa librería de la que hablo. Lo más emocionante es que en ella podían encontrarse esos libros que uno tanto estaba deseando leer, pero que, como es lógico suponer, era imposible conseguir en nuestro país. Entre ellos, por ejemplo, estaba La Guerra Civil española (1961), de Hugh Thomas; El laberinto español (1962), de Gerald Brenan; Los militares y la política en la política de la España contemporánea (1968), o De las Cortes de Cádiz al Plan de desarrollo 1808-1966, de Ignacio Fernández de Castro. En fin, libros todos ellos, como resulta obvio comprobar, de mucho contenido político, y que en aquellos tiempos estaban “terminantemente prohibidos” en España. Continuar leyendo “Ruedo Ibérico: un soplo de libertad”

Regalos de Reyes… o no

Si os parece, repasemos una pequeña lista de juguetes que quizá alguna vez os trajeron los Reyes o que pedisteis en una ilusionante carta, pero nunca se supo de ellos. Pongamos por ejemplo…

Tren eléctrico

Todos los años había un juguete que, en mi caso, siempre pedía con verdadera ilusión a los Reyes Magos, pero que no había forma de que me trajeran: un tren eléctrico, así que del Scalextrix ya ni hablamos.tren_electrico_1 Continuar leyendo “Regalos de Reyes… o no”

La ilusión de la Cabalgata de Reyes

Desde luego, uno de los momentos más emocionantes de aquellas Navidades que, de pequeños, vivíamos con verdadera pasión era la Cabalgata de Reyes; o sea, el evento que nos permitía certificar por nosotros mismos que, en efecto, los Reyes Magos ya estaban en nuestra ciudad, en nuestro pueblo o en nuestro barrio para, esa misma noche, traernos los regalos que mejor les parecían, habida cuenta de que de los que les pedíamos por carta con tanta ilusión nunca había ni rastro. Continuar leyendo “La ilusión de la Cabalgata de Reyes”

«Pong», ¿un juego de tenis?

¡Oh, qué maravilla! ¡Alucinante! ¡Hay que ver los avances tecnológicos que hay hoy día! Expresiones tan ardorosas y efusivas como estás fueron las que, probablemente, emitimos cuando, a comienzos de los años 70, descubrimos algo parecido a un juego de tenis, que simplemente consistía en dos líneas que, a modo de paleta, eran capaces de interceptar una pelota, consiguiendo que esta cruzara una pantalla parecida a la de un televisor. Continuar leyendo “«Pong», ¿un juego de tenis?”

Torneo de Navidad de baloncesto

Hace ya años, como también suele suceder ahora, durante estas fiestas “tan señaladas” se suspendían la mayoría de las competiciones deportivas, así que pocos eventos interesantes nos quedaban en la recámara. Uno de ellos, por supuesto, era el famoso Torneo Internacional de Navidad de baloncesto, que cada año organizaba el Real Madrid, y que todos los aficionados a este deporte, y más aún si éramos merengones, celebrábamos con verdadero entusiasmo. Continuar leyendo “Torneo de Navidad de baloncesto”

Buscando a Chencho desesperadamente

¡Hay que ver las Navidades que nos hizo pasar el dichoso Chencho en 1962! Sí, Chencho, el más pequeño de los quince hijos del matrimonio formado por Carlos Alonso (Alberto Closas) y Mercedes Cebrián (Amparo Soler Leal), que se extravía en la Plaza Mayor de Madrid cuando iba de paseo junto a su abuelo (José Isbert) y varios de sus hermanos para disfrutar del ambiente navideño. Continuar leyendo “Buscando a Chencho desesperadamente”

“El cartero les desea felices fiestas”

Ya por estas fechas, próximas a la llegada de la Navidad, no había día en que no sonora el timbre de la puerta y, al abrir, nos encontráramos con alguien que venía a felicitarnos las fiestas, siempre, eso sí, con la loable finalidad de que voluntariamente le diéramos el correspondiente aguinaldo. Continuar leyendo ““El cartero les desea felices fiestas””

La letra con tinta entra

En el colegio salesiano en el que estudiaba, como imagino que en muchos otros, una de las cosas que más cuidaban en nuestra educación era la caligrafía. Sí, la caligrafía; o sea, el intento de que, con mucha dedicación y esfuerzo, lográramos tener una buena letra. Para ello, casi diariamente dedicábamos un buen rato a escribir cuidadosamente en un cuaderno, tratando de que todas las letras de cada palabra estuvieran perfectamente perfiladas y, además, muy bien ligadas las unas a la otras, de modo que, cada una de ellas se escribiera de un solo trazo, o esa al menos era la intención. Continuar leyendo “La letra con tinta entra”

A ninguna parte

Habían atravesado la capa de nubes y un sol radiante bañaba todo el interior del avión… Por la ventanilla, se podía ver volar en perfecto orden a aquella hermosa bandada de pájaros amarillos y turquesas. Batían sus alas con energía, como si se esforzaran por marcar una senda invisible por la que, al parecer, nuestro vuelo debía discurrir. En realidad, nadie de las decenas de personas que allí dentro permanecíamos hacinadas sabíamos exactamente adónde nos dirigíamos, qué fatal destino nos deparaba al final del viaje. Por el momento, de lo único que éramos conscientes era de la inquietante paradoja que nos acechaba, que había anestesiado nuestra voluntad y nuestros corazones. Cómo no sentirse inútilmente atrapados, amordazadas las palabras y las ideas, cada vez que observábamos aquel vuelo libre que nos acompañaba. Cómo no desahogarse en lágrimas tratando de entender por qué habíamos sido repatriados sin tan siquiera tener patria. Cómo no desvanecerse sintiendo que hubo un día en el que nos movió el ardiente deseo de encontrar una vida mejor, y ahora nos ahogaba la desesperanza.

A los repatriados de cualquier lugar y tiempo, que fueron condenados a volver al infierno

Foto: Agentes de la Policía Nacional trasladan hasta el avión a un grupo de inmigrantes / Efe

Del liguero al panty

Aunque parezca mentira, hasta ya entrados los años 60 no comenzó a normalizarse el uso del panty; o sea, del panty-legs, como empezó a comercializarse en 1959. Hasta entonces, por tanto, las mujeres que querían o necesitaban llevar medias no tenían más remedio que someterse a la dictadura de las fajas y los ligueros, que hay que reconocer que debían de ser bastante incómodos.

Pero, he aquí que, según un tal Joseph Caputo contaba en la revista del Smithsonian Institute, la entonces embarazada Ethel Boone, esposa de Allen Gant (que vecinos míos no eran, que yo recuerde), al volver una noche de 1953 a casa con su marido, se quejó de las incomodidades que en su estado le generaban las piezas de ropa interior que debía de llevar. ¡Pues lo dicho! Continuar leyendo “Del liguero al panty”

«Del rosa al amarillo»: Adiós a la infancia

Cuando, el 5 de septiembre de 1963, se estrenó Del rosa al amarillo, nos quedamos un poco descolocados. Y no solo por esa historia tierna y sencilla sobre el amor que narraba la película, sino también por su propio director, Manuel Summers, que debutaba con ella en el cine comercial y al que, todavía hoy, muchos seguimos relacionando más con su faceta de humorista gráfico, en revistas como La Codorniz, Hermano Lobo y el diario ABC, que con la de cineasta. Continuar leyendo “«Del rosa al amarillo»: Adiós a la infancia”

¡A ver ese «Ropopompom…»!

Ahora que se acerca la Navidad, conviene empezar a ensayar villancicos, para que las fiestas no nos pillen con la mente en blanco. Y, para abrir fuego, se recomienda encarecidamente repasar con detenimiento «La canción del tamborilero», o sea, aquel popular tema checo que, en 1965, hizo tan famoso Raphael, entonces nuestro cantante «franquicia», como se diría en la NBA. Continuar leyendo “¡A ver ese «Ropopompom…»!”

Del Madrid y del Atleti, y viceversa

Definitivamente, cuando éramos niños, no vivíamos el fútbol de la misma manera que ahora. Por supuesto, éramos seguidores acérrimos de un equipo, pero siempre teníamos un segundo en la lista de favoritos, como en el menú de Firefox, sin ir más lejos.

En mi caso, mi equipo “de toda la vida” era el Real Madrid, del que era socio desde los 12 años. Así que, como es fácil suponer, me sabía de carrerilla aquella legendaria alineación que lucía el equipo a mediados de los 60; o sea, Betancort, Sanchís, De Felipe, Miera, Pirri, Zoco, Félix Ruiz, Amancio, Velázquez, Grosso y Gento. ¿A qué impresiona?

09 Mar 1966, Madrid, Spain --- Real Madrid faces Anderlecht in a final game of the Copa Europa. Standing (L to R) Betancort, Pachín, De Felipe, Sanchís, Pirri, Zoco; Sitting (L to R), Veloso, Amancio, Grosso, Velázquez, Gento.  --- Image by © EFE/Corbis
09 marzo de 1966. El Real Madrid posa antes de enfrentarse al Anderlecht en la final de la Copa Europa. De pie: Betancort, Pachín, De Felipe, Sanchís, Pirri, Zoco; sentados: Veloso, Amancio, Grosso, Velázquez, Gento. Image by © EFE/Corbis

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“Vuelo 605”: directo al cielo

Amante incondicional como he sido desde joven, y aún sigo siendo, de la radio, durante largos años he tenido la inmensa fortuna de poder ir descubriendo voces y programas que no solo han sido una impagable compañía, sino que también me han provocado todo tipo de sensaciones: alegría, emoción, ternura, tristeza… y hasta inquietud.Angel Alvarez En esa extensa y gratificante experiencia radiofónica, creo que no he conocido voz más cálida y seductora que la de Ángel Álvarez, aquel piloto y radiotelegrafista de Iberia que, un buen día, decidió emprender su propio viaje estelar, al que muchos decidimos subirnos. Continuar leyendo ““Vuelo 605”: directo al cielo”

La llegada de Sara

Nos habían dado día y hora, como el que reserva una mesa en un restaurante, de modo que el “efecto sorpresa” se había perdido por completo: nada de roturas de agua, nada de sobresaltos nocturnos, nada de preparativos improvisados, nada de volantes sin sellar, nada de contracciones incontrolables… Aun así, las fechas previas al “día H” las vivimos con la lógica inquietud y, al mismo tiempo, con el deseo de que todo acabara cuanto antes. Al fin y al cabo, el embarazo se había hecho interminable, con demasiadas complicaciones desde el principio que parecían no fueran a resolverse nunca. Continuar leyendo “La llegada de Sara”

Y el 21 de noviembre… ¡a tallarme!

El 21 de noviembre de 1975 me levanté aún con el susto en el cuerpo después de la noticia del fallecimiento, el día anterior, de Francisco Franco, quien hasta entonces supuestamente había ejercido de jefe del Estado o de algo similar, que muchos todavía no hemos acertado a descifrar. Y, como es fácil suponer, incluso lo de salir a la calle daba un cierto repelús, teniendo en cuenta que no sabía muy bien si podía armarse la gorda o si la gorda ya se había armado con anterioridad y ahora solo quedaba empezar un plan rápido de adelgazamiento, o sea, otro “régimen” dietético, que el anterior no parecía haber funcionado demasiado bien.

21 noviembre Continuar leyendo “Y el 21 de noviembre… ¡a tallarme!”

¿Qué pasa contigo, «Johnny»?

Hoy me he levantado con el sobresalto de saber que más de trescientas personas estaban siendo desalojadas del colegio mayor San Juan Evangelista –«El Johnny», para los amigos–, y el corazón se me ha vuelto a helar, como cuando hace más de un año y medio se anunció su cierre definitivo. Y es que, poco después de su inauguración, en 1966, empezó a convertirse en el centro de referencia de la movida cultural que, a finales de los 60 y comienzos de los 70, empezaba a respirarse en nuestro país, y de la que era difícil oxigenarse en otros lugares.

Camarón, junto a Tomatito, en «El Johnny», durante el que sería su último concierto
Camarón, junto a Tomatito, en «El Johnny», durante el que sería su último concierto

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… Y llegó «La caza»

A algún sobresalto que otro estábamos acostumbrados cuando veíamos alguna película española, pero lo que de verdad nos pilló a traición fue el estreno, en 1965, de La caza, un largometraje de un director joven, de poco más de treinta años, llamado Carlos Saura, que ya unos años nos había zarandeado con Los golfos (1959). Continuar leyendo “… Y llegó «La caza»”

«Au clair de la lune…»

El francés era, salvo que alguien me corrija, el idioma que más se impartía en bachillerato, tal vez porque se pensaba que era la lengua extranjera más práctica de cuantas podían enseñarse. Al fin y al cabo, Francia era el país que más cerca nos pillaba y al que con más frecuencia hacíamos «turismo laboral», mientras que Inglaterra nos quedaba algo más lejos y, para ser sinceros, su lengua tenía mucho menos futuro. Otra cosa era el «norteamericano», por supuesto, que se hablaba de otra manera, pronunciando como si se masticara chicle, como bien se podía comprobar en muchas películas. Continuar leyendo “«Au clair de la lune…»”

«Hermano Lobo», semanario de humor

A los fieles lectores de La Codorniz en cierto modo nos parecía, o queríamos que pareciera, una aventura imposible aquel anuncio de que, el 11 de mayo de 1972, saldría a la calle un nuevo semanario de humor titulado Hermano Lobo.

¡Y bien que nos equivocamos! Con el gran humorista gráfico Chumy Chúmez a la cabeza, Hermano Lobo tardó poco en reclutar a miles de lectores, que de pronto descubrimos en esta revista una nueva forma de hacer humor, mucho más transgresora, dinámica y moderna que la que hasta entonces había ofrecido La Codorniz. Continuar leyendo “«Hermano Lobo», semanario de humor”

Infierno en Pasarón

Definitivamente, ya ha desaparecido la épica de los partidos de fútbol a los que asistíamos de pequeños, ese enfrentamiento a cara descubierta en la que los jugadores ponían sobre el césped toda la pasión de la que eran capaces para ganar el partido, y los espectadores enardecían de entusiasmo.

Pontevedra_1Entre esos legendarios encuentros, que a menudo teníamos la suerte de poder ver en TVE la tarde de los domingos, resulta difícil no acordarse de los que se celebraban en el mítico estadio de Pasarón, el campo del Pontevedra Club de Fútbol, un equipo histórico que vivió su época dorada en los años 60, cuando militaba con orgullo en Primera División, y que hoy transita con más gloria que pena en el Grupo I de Segunda División. Continuar leyendo “Infierno en Pasarón”

«El fugitivo» ¡Como pille al manco!

Hay que ver la de sofocos que, durante casi cuatro años, nos hizo pasar el bueno de Richard Kimble (David Janssen), aquel pediatra al que acusan injustamente de haber matado a su esposa. Pero si el día del asesinato él había visto salir de su casa a un tipo al que le faltaba un brazo, ¿cómo es posible que la policía no le creyese?

Así que al pobre Dr. Kimble no le quedó otra solución que huir de la justicia para tratar de encontrar al malísimo manco, que se escurría como una serpiente. Para ello, no tenía más remedio que moverse sin parar de un sitio a otro, escondiéndose como podía y utilizando todos los disfraces posibles, mientras a él le seguía el rastro el implacable teniente Philip Gerard (Barry Morse), el policía que se había empeñado en volver a detener a Kimble. ¡Desde luego, había que tener mala uva! Continuar leyendo “«El fugitivo» ¡Como pille al manco!”

Aquellas preciosas canicas

Me encantaban las canicas, pero no solo por lo de jugar con ellas al “gua”, que era para lo que básicamente estaban destinadas, sino porque me parecían preciosas. En realidad, pensaba que era un milagro que pudieran hacerse aquellas bolas de cristal transparente rellenas de colores. Y, por si fuera poco, las había para todos los gustos: grandes, pequeñas, rojas, azules, amarillas, verdes…, y con todas las combinaciones posibles de tonos, lo que las hacía más atractivas aún.

canicas

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Canción a Granada

¡Cómo te siento, Granada, cómo escucho el plenilunio de tu cielo infinito, el rumor de tus lágrimas debatiéndose entre fuentes y esquinas, en las callejuelas estrechas y dolientes que conducen a la entraña de lo desconocido! ¡Ay Granada, furtiva y eterna! ¿Qué tiene tu cuerpo que, al amanecer, se quiebra como los suspiros y los vientos? Continuar leyendo “Canción a Granada”

¡La leche, en la lechería!

Ahora que tanto se habla de especialización, no estaría de más recordar que hubo un tiempo en el que, al menos en lo que a cuestiones de alimentación se refería, la venta de casi todos los productos estaba perfectamente «especializada». Quiero decir con eso que, a diferencia de hoy, en que la mayoría de las cosas están centralizadas en un gran superficie, salvo excepciones que ahora no vale la pena referir, todo el mundo tenía claro adónde debía dirigirse para comprar un producto. Es decir, para que nos entendamos: una barra de pan, a la panadería; un kilo de plátanos de Canarias, que eran los únicos que entonces degustábamos, a la frutería; un kilo de cinta de lomo, a la carnicería; una docena de huevos, a la huevería; mitad de cuarto de «mortadela sevillana», que tanto les gustaba a las madres darnos para merendar, a la charcutería, y, por último, para no ser demasiado reiterativo, un litro de leche, a la lechería. ¡Pues más claro, agua!

agustina
Poblado de Refinería (Murcia): «Agustina, ¡sin el pelo blanco!, está rellenando los cántaros y botellas de leche. Detrás podemos ver a su hija Sole», como bien detalla Javier Martín Albaladejo en su estupenda web (http://lapaginadelpoblado.webcindario.com).

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El pequeño ruiseñor

Antes de que las niñas tuvieran su particular estrella infantil, o sea, aquella preciosa niña de ojos azules llamada Marisol que, en 1960, iluminó los corazones de toda España como si hubiera entrado «un rayo de luz», en 1957 los niños ya habíamos descubierto a nuestro propio ídolo. Y es que ese año se estrenó El pequeño ruiseñor, una película bastante sensiblera, como gustaban entonces, protagonizada por un niño de apenas 13 años llamado Joselito que cantaba como los ángeles. Continuar leyendo “El pequeño ruiseñor”

«Volverán las oscuras golondrinas…»

Becquer
El famoso retrato de Gustavo Adolfo realizado, en 1862, por su hermano Valeriano Bécquer.

Hubo un tiempo en que, desconozco muy bien por qué, a los españoles nos encantaba el poeta y narrador sevillano Gustavo Adolfo Bécquer, oficialmente bautizado como Gustavo Adolfo Claudio Domínguez Bastida. Sería quizá por el efecto devastador de algún flechazo recibido en algún momento, sin que nos diéramos demasiada cuenta de ello.

El caso es que, sobre todo las adolescentes –otra cuestión que daría para una reflexión más profunda–, se leía con verdadera pasión sus obras, en especial sus célebres Rimas y Leyendas, que formaban parte de nuestro paisaje casero cotidiano. Conclusión, no había hogar en España que en la estantería del salón no hubiera un ejemplar de este libro, a ser posible la edición en tapa blanca con estampación dorada del Círculo de Lectores, al que, por cierto, casi todo el mundo estaba suscrito. Continuar leyendo “«Volverán las oscuras golondrinas…»”

El inolvidable festival de la OTI

Hay que ver el entusiasmo con el que acogimos la celebración, el 25 de noviembre de 1972, de la primera edición del Festival OTI de la Canción, cuyo recuerdo resulta francamente estupendo para festejar el Día de la Hispanidad o el Festival de Cine Iberoamericano de Huelva, por citar solo algunos ejemplos que se ahora me vienen a la memoria y que nos sirven para recuperar el espíritu «hispano-americano» de otros tiempos. Continuar leyendo “El inolvidable festival de la OTI”

El Cinerama, «una de las maravillas del mundo»

En diciembre de 1958 se estrenó en el entonces cine Albéniz de Madrid y en el Teatro Nuevo de Barcelona un revolucionario formato cinematográfico que se conocía como «Cinerama». Básicamente, esta nueva maravilla tecnológica, que intentaba darle un mayor aliciente al cine con el fin de combatir la feroz competencia de la televisión, consistía en rodar las películas simultáneamente con tres cámaras de 35 mm y, luego, proyectarlas también con tres cámaras a la vez sobre una pantalla gigantesca, lo que conseguía que las imágenes resultaran realmente espectaculares. El único problema, según parecía, es que se notaban ligeramente las líneas que separaban las tres proyecciones, aunque probablemente esto fue solo un mal menor comparado con lo que luego acontecería. Continuar leyendo “El Cinerama, «una de las maravillas del mundo»”

«Quousque tandem abutere, Catilina…?»

Aunque parezca increíble, en el bachillerato que yo estudiaba dábamos tres idiomas: lengua española, francés ¡y latín! Sí, latín, esa «lengua muerta», que se dice hoy día, en la que está la raíz de la mayoría de las palabras que utilizamos en español; bueno, y también en francés, italiano, rumano…, o sea, en las que, obviamente, se conocen como «lenguas latinas».

Y, desde luego, no era mala razón para que en otros tiempos se intentara que el latín no estuviera muerto, sino más bien vivito y coleando, aunque también hay que decir que no a todos los chicos y chicas que lo estudiaban se les daba bien. A muchos se nos atragantaba lo de las cinco declinaciones, entre las que la reina era sin duda la primera, con su famosa «rosa rosae», que con tanto primor y esmero aprendíamos y recitábamos. Pero también estaba lo del nominativo, vocativo, acusativo, genitivo, dativo, ablativo y locativo, que nos volvía locos a la hora de construir una frase o de traducirla. Continuar leyendo “«Quousque tandem abutere, Catilina…?»”

A cobro revertido…

Hoy día, que disponemos de teléfonos fijos, móviles, tablets, ordenadores y demás dispositivos que no acierto a saber con exactitud, resulta realmente fácil contactar con alguien casi en cualquier parte del mundo, cuestiones de cobertura y tarifas al margen.

Pues precisamente a los que hoy día les resulta tan cómodo y sencillo saber cómo se encuentra un familiar o un amigo al otro lado del atlántico, o incluso a este mismo lado, seguramente les parecerá increíble que, no hace tantos años, esa voluntad de querer saber cómo andan los demás siguiera siendo la misma, pero lo que ya no era igual era la dificultad que existía para poder tener una mínima noticia de alguien, salvo que nos lo hiciera saber por carta o por telegrama, caso este que más parecía la propuesta de paz del jefe de una tribu india, cuando en él se decían cosas del tipo: «estoy bien – stop – padre qué tal – stop – iré pronto – stop – besos…». Continuar leyendo “A cobro revertido…”

El último tren

Cada día, a media tarde, Carmina recorría los 621 metros que separaban su casa de la vieja estación de Maravilla. Con paso firme, el cuerpo erguido y la mirada perdida en la nada, dejaba que la inercia que durante tanto tiempo la había acompañado la llevase hasta aquel pequeño y silencioso rincón que había cerrado sus puertas hacía más de cuarenta años. Pero a Carmina no le importaba demasiado que los trenes ya no pasaran ni que se hubiera esfumado el alboroto de los viajeros apurando los últimos instantes para embarcarse rumbo a cualquier destino. En realidad, aquel pueblo próspero y bullicioso al que diariamente llegaban cientos de personas en busca de negocios, inquietudes y amores, ahora era un lugar ensombrecido y callado, al que solo de tarde en tarde se acercaba algún turista desorientado o algún aprendiz de aventurero. Continuar leyendo “El último tren”

«Esta es la yenka que se baila así»

Ni Gangnam Style ni gaitas. Donde esté la Yenka, que se quite cualquier baile que se precie; bueno, quizá salvo el Twist, que tampoco estaba nada mal, aunque ya había que mover algo más el esqueleto y gastar un poco más de energía. En cambio para la Yenka no hacían falta grandes alardes. Era un baile sencillo, fácil de aprender y pulcro, de esos que, para ejecutarlos, no hacía falta estrujarse el cuerpo ni el cerebro. Simplemente bastaba con ponerse un poco erguido, estar pendiente del ritmo y seguir atentamente las indicaciones de la canción. O sea:

Izquierda izquierda derecha derecha
Adelante detrás, un dos tres
Izquierda izquierda derecha derecha
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Una tarde en los “billares”

Desde luego, recursos no nos faltaban para divertirnos cuando éramos pequeños: ir la cine, jugar al fútbol, a las chapas, a la lima o a las canicas, cambiar cromos o tebeos… Pero, cuando podíamos y la paga de la semana daba para ello –si es que había paga–, de vez en cuando los sábados por la tarde nos gustaba ir a los “billares”, como así los llamábamos; o sea, a ese local de “juegos recreativos”, como oficialmente debía llamarse, que no faltaba en ningún barrio que se preciase.

Jugando-al-futbolín.-1961
Jugando al futbolín en 1961 (Valencia Noticias)

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Raymond Burr como Perry Mason

Vistas como andan las cosas hoy día en nuestro país, con tantas tramas judiciales de todos los colores y para todos los gustos, la verdad es que nos vendría nada mal tener a un nuevo Perry Mason en casa; o sea, a aquel experto abogado que, en los años 50 y 60, era el protagonista de una de las series de TV que más éxito tuvieron entonces.

Interpretada por Raymond Burr, un gran actor con aspecto de tipo implacable y seguro de sí mismo, Perry Mason, en efecto, batió récords de audiencia y nos permitió casi doctorarnos en derecho, teniendo en cuenta todo lo que aprendíamos, en cada capítulo, en los juicios en los que el susodicho abogado tenía que defender un difícil caso, generalmente con un complejo asesinato de por medio, de esos que daban para un argumento lleno de enredos, intrigas y misterios. Continuar leyendo “Raymond Burr como Perry Mason”

La foto escolar que no falte

No sé cuál era la razón por la que, en el colegio, nos hacían aquella foto en la que te colocaban delante de un pupitre con un libro abierto encima y, por lo general, con un mapa de España o del mundo detrás o, en todo caso, con algún florido motivo decorativo que diese la sensación de distinción y elegancia, como bien merecía la ocasión. Desconoczco la razón, repito, pero el caso es que conozco a poca gente a la que no retratasen de aquella desafortunada guisa. Además, a la sesión fotográfica había que ir de punta en blanco —si era con corbata o lazo en el pelo, mucho mejor— y, por descontado, muy bien peinaditos y aseados, que aquello no era cuestión de broma.

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