Julie Andrews: un ángel caído del cielo

Quizás fuese la edad, quién sabe, pero lo que debo reconocer sin pudor alguno es que, con apenas 10 años, estaba perdidamente enamorado de Julie Andrews. Lo que ya no tengo tan claro es si quien me gustaba de verdad era ella o aquellos deliciosos personajes que interpretaba allá por mediados de los 60. Seguramente sería esto último, porque a esa «temprana edad» era difícil no sentirse atraído por la encantadora Mary Poppins, aquella niñera con poderes mágicos que lo mismo te ponía firme que, sin venir a cuento, te cantaba «Con un poco de azúcar», «Migas de pan» o «Supercalifragilisticoexpialidoso». Desde luego, en aquel tiempo, hubiera deseado con todas mis fuerzas ser un revoltoso incontrolable, y que mis padres no hubieran tenido más remedio que contratar a una niñera como aquella. ¡Aunque para niñeras andábamos en casa!

La historia, sin embargo, no quedó ahí porque, cuando la fiebre Mary Poppins, digo, Julie Andrews, parecía haber remitido, va y se estrena «Sonrisas y lágrimas», y la temperatura corporal volvió a dispararse. A propósito de este película, también debo reconocer que, aunque a muchos aún les siga pareciendo algo o muy melosa, e incluso a pesar de que el bueno de Woody Allen crea que lo peor de la recarnación sería tener que volver a verla, todavía hoy siento debilidad por el filme. Y no solo porque la protagoniza Julie Andrews, lo que entonces era razón suficiente para sentirse atraído por ella, sino por la deliciosa historia de la familia Trapp —según opinión personal—, su fantástica música —según oponión mayoritaria— y sus momentos de comedia, enredos y melodrama —según opiniones desencontradas—. Será que me estoy haciendo mayor y ya empiezo a chochear, ¿o alguien piensa como yo?

Eso sí, también debo reconocer que, después de aquel atracón de suspiros, lágrimas y sonrisas, a mi adorable Julie le dio sin venir a cuento por irse de viaje a Hawai, rasgar cortinas, intentar ser una chica moderna, buscar la semilla del tamarindo o dudar entre ser Víctor o Victoria, y ya, claro, aquello no era lo mismo, al menos para alguien que en su memoria seguía conservando intacta la imagen de la encantadora Mary Poppins, una institutriz de las que con toda seguridad ya no quedan.

4 comentarios sobre “Julie Andrews: un ángel caído del cielo

  1. A mi me pasaba también y me sigue pasando, que esta película forma parte de mi vida. No la he visto cuando era muy pequeña, sino adolescente, pero igualmente causó un impacto muy grande cada escena: El paisaje, la música, la historia…
    Gracias por recordádnosla.

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  2. Nuevamente confirmo Pepe tu opinión sobre Julie Andrews y sus películas. La frescura que transmitía creo que pocas actrices lo consiguieron, pero bueno, ninguna cadena quiere regalarnos alguna vez con su reposición en televisión… Deben ser tiempos muy duros, exentos de sensibilidad, donde quitando “lo cursi” que pudieran parecer, no se ven otros aspectos que regalan la vista y el oído.

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