Una tarde en los “billares”

Desde luego, recursos no nos faltaban para divertirnos cuando éramos pequeños: ir la cine, jugar al fútbol, a las chapas, a la lima o a las canicas, cambiar cromos o tebeos… Pero, cuando podíamos y la paga de la semana daba para ello –si es que había paga–, de vez en cuando los sábados por la tarde nos gustaba ir a los “billares”, como así los llamábamos; o sea, a ese local de “juegos recreativos”, como oficialmente debía llamarse, que no faltaba en ningún barrio que se preciase.

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Jugando al futbolín en 1961 (Valencia Noticias)

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Raymond Burr como Perry Mason

Vistas como andan las cosas hoy día en nuestro país, con tantas tramas judiciales de todos los colores y para todos los gustos, la verdad es que nos vendría nada mal tener a un nuevo Perry Mason en casa; o sea, a aquel experto abogado que, en los años 50 y 60, era el protagonista de una de las series de TV que más éxito tuvieron entonces.

Interpretada por Raymond Burr, un gran actor con aspecto de tipo implacable y seguro de sí mismo, Perry Mason, en efecto, batió récords de audiencia y nos permitió casi doctorarnos en derecho, teniendo en cuenta todo lo que aprendíamos, en cada capítulo, en los juicios en los que el susodicho abogado tenía que defender un difícil caso, generalmente con un complejo asesinato de por medio, de esos que daban para un argumento lleno de enredos, intrigas y misterios. Continuar leyendo “Raymond Burr como Perry Mason”

¿Y el pasado de la Selección de Baloncesto?

Ahora que la Selección ha conquistado el Europeo de Baloncesto, se confirma contundentemente el hecho de que, siempre que se hace referencia a ella, solo se habla de los últimos años, durante los que bien es cierto que ha cosechado grandes éxitos; o sea, al Mundial ganado en 2006 en Japón; a las medallas de plata conseguidas en los JJ OO de Pekín y Londres, y a los recientes triunfos en los Campeonatos de Europa. Bueno, y como mucho, siempre hay un resquicio para rememorar la legendaria medalla de plata lograda en Los Ángeles 84, después de batirse el cobre con aquella mítica Selección de EE UU liderada por Michael Jordan. Continuar leyendo “¿Y el pasado de la Selección de Baloncesto?”

Magia Borras

Desde luego, si en los 60 y 70 había un juguete que nos hacía especial ilusión era el de Magia Borras, o sea, aquella caja “mágica” llena de trucos para hacer, con los que sin lugar a duda íbamos a triunfar entre los familiares y amigos.

Y con ese objetivo nos poníamos a aprender todo lo que aquel milagroso regalo nos ofrecía. La caja en cuestión, bien es cierto, no traía juegos de magia espectaculares, como cortar por la mitad con una sierra a una persona, hacer desaparecer a alguien detrás de un biombo o sacar un bandada de palomas de la chistera, no. Magia Borras tenía trucos sencillos, de andar por casa, pero que nos servían para entretenernos y, de paso, maravillar al personal. Continuar leyendo “Magia Borras”

¡Una de indios!

A mis amigos y a mí nos encantaban las películas del Oeste, así que estábamos deseando que proyectaran una de ellas en cualquiera de los muchos cines que había en el barrio, fuera de la época que fuera, o sea, de los 40, los 50 o los 60, en blanco y negro, en sepia o en color, que en eso en las sesiones dobles no había discriminación.

Eso sí, no a todos nos gustaban las mismas historias ni los mismos personajes. Algunos, por ejemplo, preferían los filmes en los que aparecían muchos vaqueros, buenos y malos, que se liaban a tiros en “duelos al sol” y, sobre todo, que hubiera mucha “sed de venganza”, que era lo que más predominaba en casi todas ellas y lo que más entusiasmo provocaba. Por eso, no se perdían títulos del tipo Duelo de titanes, Texas, Centauros del desierto, Horizontes de grandeza, Solo ante el peligro, Río Bravo, Río Rojo, Hoguera de odios, El sheriff de Oracle…, y tantos otros más; todos ellos, por cierto, grandes filmes del género western, como luego aprendimos que se dice. Continuar leyendo “¡Una de indios!”

Mariano Medina, “el hombre del tiempo”

No necesitaba artilugios especiales, ni cromas, ni pantallas digitales, ni efectos visuales, ni nada que se le pareciera. Con una simple pizarra, un sencillo mapa dibujado en ella y una diminuta tiza tenía suficiente para explicarnos a todos los españoles si mañana debíamos salir a la calla en manga corta, con un jersey de lana o ataviados con un chubasquero.

Pues ese era Mariano Medina, “el hombre del tiempo”; en realidad el único que conocíamos, una persona de aspecto afable y bonachón, que durante casi treinta años se coló en nuestras casas a través de TVE para decirnos qué tiempo iba a hacer, y a quien, de alguna manera, decidimos adoptar como a uno más de la familia. Y es que su presencia resultaba tan cotidiana, que si alguien se lo encontraba en el ascensor o en el portal de casa, seguro que lo saludaba como si tal cosa, como si lo conociera de toda la vida. Continuar leyendo “Mariano Medina, “el hombre del tiempo””