«Volverán las oscuras golondrinas…»

Becquer
El famoso retrato de Gustavo Adolfo realizado, en 1862, por su hermano Valeriano Bécquer.

Hubo un tiempo en que, desconozco muy bien por qué, a los españoles nos encantaba el poeta y narrador sevillano Gustavo Adolfo Bécquer, oficialmente bautizado como Gustavo Adolfo Claudio Domínguez Bastida. Sería quizá por el efecto devastador de algún flechazo recibido en algún momento, sin que nos diéramos demasiada cuenta de ello.

El caso es que, sobre todo las adolescentes –otra cuestión que daría para una reflexión más profunda–, se leía con verdadera pasión sus obras, en especial sus célebres Rimas y Leyendas, que formaban parte de nuestro paisaje casero cotidiano. Conclusión, no había hogar en España que en la estantería del salón no hubiera un ejemplar de este libro, a ser posible la edición en tapa blanca con estampación dorada del Círculo de Lectores, al que, por cierto, casi todo el mundo estaba suscrito.

Resultado práctico de todo ello es que no había chica, y más de un chico también, que no supiera recitar de memoria aquel bonito poema del romántico Bécquer que comenzaba diciendo:

«Volverán las oscuras golondrinas

en tu balcón sus nidos a colgar,

y otra vez con el ala a tus cristales

jugando llamarán…»

 

Bueno, y qué decir de aquellos versos que se preguntaban con dulzura y emoción:

«¿Qué es poesía?, dices mientras clavas

en mi pupila tu pupila azul;

¡Qué es poesía! ¿Y tú me lo preguntas?

Poesía… eres tú»

 

¿A qué es para emocionarse? ¿Se comprende ahora por qué Bécquer provocaba tantos suspiros? Si es que, cuando uno leía cualquiera de sus poemas, es como si estuviera perdidamente enamorado de cualquiera ser humano que se cruzara por el camino, del vecino o la vecina de al lado, de la profesora de latín, del panadero de la esquina o de la prima de tu amigo de clase.

¡Ah!, y de las Leyendas mejor ni hablar en otro momento, que aún me acuerdo de alguna de ellas, como El monte de las ánimas, y se me ponen los pelos de punta.

Anuncios

5 comentarios sobre “«Volverán las oscuras golondrinas…»

  1. Pues sí, tienes razón. Enamoradísima estaba yo de este hombre y de sus poemas, porque además, a mí me parecía/e atractivo y a diferencia de otros poetas sin rostro este sí lo tenía y eso hacía que te resultara más cercano.

    Me gusta

    1. La verdad es que el amigo Gustavo tenía a su aquel. Ahora, lo que hay que saber es si era realmente así, como lo pintó su hermano, o solo quiso darle una alegrería para que ligara un poco más, porque con únicamente con las poesías parece que la cosa no funcionaba.

      Me gusta

  2. También yo adquirí sus obras completas cuando era joven , aún las conservo; y cuando pasados muchos años, estuve en el monasterio de Veruela donde dicen escribió sus obras; no me estraña que se inspirara porque el sitio es preecioso e impresiona.
    Un saludo.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s