¡Cambio tebeos!

Había pocos chicos y chicas a los que, en los años 50 y 60, no les gustaran los tebeos. Para nosotros, los que más éxito tenían eran, desde luego, los de aventuras, como «El Capitán Trueno», «El Jabato» o «Hazañas bélicas». Además, eran nuestros héroes nacionales, que por supuesto preferíamos a los que venían de fuera, como Supermán o Capitán América. Continuar leyendo “¡Cambio tebeos!”

«Félix el gato, el único, único gato…»

Casi todos los dibujos animados que veíamos de pequeños en TV eran todo menos sofisticados; de hecho, solían ser bastante austeros y sencillos, lo cual no era impedimento para que nos encantaran, ansiosos como andábamos de ver cosas diferentes. Continuar leyendo “«Félix el gato, el único, único gato…»”

Historia de España II: La conquista musulmana

Al terminar el segundo trimestre del curso escolar, la «apasionante» asignatura de Historia de España casi siempre la dejábamos aparcada después de estudiar el trasiego de pueblos que nos habían visitado, pero, sobre todo, con el sabor amargo que nos habían dejado los dichosos visigodos. Y es que, según contaban las crónicas más fiables de la época, todo andaba estupendamente con ellos, hasta que, como suele ser habitual en cualquier historia, en la lucha encarnizada por conquistar el trono, a los sucesores de Witiza no se les ocurrió otra cosa para derrocar al rey Rodrigo que llamar al líder musulmán norteafricano Tariq Ibn Ziyad para que les echara una mano. Continuar leyendo “Historia de España II: La conquista musulmana”

La panadería del barrio

Allá por los años 60, justo enfrente de mi casa, se encontraba la seductora «panadería de Doña Concha», que era como se conocía entre los vecinos porque, ahora que lo pienso, no tenía ni nombre, en realidad como muchas de las demás tiendas que había en el barrio, como la de ultramarinos de «Don José» o la mercería de «Mari Pili». ¿Y para qué? Lo verdaderamente importante es que, ya a primera hora de la mañana, aquel maravilloso olor a pan recién hecho que salía de la tienda se colaba por las rendijas de las ventanas y nos anunciaba un nuevo día, que prometía ser muy «sabroso».

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«Sor Citroën»

La Dirección General de Tráfico debería obligar a las autoescuelas a proyectar Sor Citroën. Y no para enseñar cómo debe conducirse, sino todo lo contrario; o sea, para que los alumnos vean cómo no debe manejarse un vehículo, aunque también para convencer a los futuros conductores de que, pase lo que les pase al volante de un coche, nunca deben perder el sentido del humor. Continuar leyendo “«Sor Citroën»”