«Sor Citroën»

La Dirección General de Tráfico debería obligar a las autoescuelas a proyectar Sor Citroën. Y no para enseñar cómo debe conducirse, sino todo lo contrario; o sea, para que los alumnos vean cómo no debe manejarse un vehículo, aunque también para convencer a los futuros conductores de que, pase lo que les pase al volante de un coche, nunca deben perder el sentido del humor.

No sé si la medida sería eficaz, pero de lo que no me cabe la menor duda es de que esta película de Pedro Lazaga, estrenada en España el 1 de febrero de 1967, nos alegró la vida, consiguió que nos enamoráramos de aquel legendario Citroën 2cv, y hasta hizo que nos afiliáramos emocionalmente a la orden religiosa a la que pertenecen su protagonista, la hermana Tomasa (Gracita Morales), y sus compañeras de «fechorías», la hermana superiora (Mari Carmen Prendes) y, por supuesto, la hermana Rafaela (Rafaela Aparicio). Bueno, en realidad nos enganchamos a todo el extraordinario reparto de la película, en el que tampoco faltaban José Luis López Vázquez (el chuchillas), Juanjo Menéndez (el padre Jerónimo), Rafael Alonso (el examinador de tráfico) y Luis Sánchez Polack (el guardia urbano), entre otros.

Claro que la «estrella absoluta» de Sor Citroën era, desde luego, la inigualable Gracita Morales, que, como en tantas otras películas, lucía su extraordinaria vis cómica. Su sola presencia, con un inconfundible voz aguda y su manera de expresarse, que marcó toda una época y dio pie a cientos de imitaciones, sufragaba el precio de la entrada para ver esta deliciosa comedia, llena de enredos, situaciones disparatadas y ternura, que uno no se cansa de volver a ver una y otra vez.

¡Ah!, y rectifico: no es la Dirección General de Tráfico la que debería hacer obligatoria la película, sino el Colegio Oficial de Psicólogos, dado de que sería una herramienta utilísima para combatir procesos de estrés, decaimiento emocional y pérdida de autoestima.

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Un comentario sobre “«Sor Citroën»

  1. !Ojalá la visión continuada de esta película sirviera para reeducarnos emocionalmente como conductores…! !Oye, y es que uno/a se sube al coche y es que se transforma! Lástima que no te puedas poner unos buenos cascos, con música de Enia (por ejemplo) y aislarte en tu vehículo del nunca mejor dicho … mundanal tráfico del que todos formamos parte.

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