José Ramón Sánchez: ilustrador de cabecera

De ese constante trasiego de gentes con las que uno se cruza con frecuencia a lo largo de su vida, algunas a las que amas, otras a las que admiras, desconoces, ignoras, o con las que simplemente congenias o compartes tiempo y espacio, a veces resulta agradable volver a tropezarse con alguna de aquellas personas que, a pesar de que nada significaron para ti, sí lograron iluminar algún momento de tu vida, aunque solo fuese con una luz tenue, de baja o escasa intensidad.

Tal es el caso, por ejemplo, de José Ramón Sánchez (Santander, 1936), aquel sutil ilustrador y dibujante al que hacía ya demasiado tiempo que había perdido el rastro y que, especialmente allá por los años 70 y 80, logró darle color a nuestro macilento y a la vez esperanzador entorno con ese personal toque infantil y realista que conseguía que sus dibujos te atrapasen irremediablemente. La casualidad ha querido, en efecto, que hace apenas unos días me reencontrara, en la contraportada de un diario nacional, con la figura de José Ramón, al que, por lo visto, en 2014 le concedieron nada menos que el premio Nacional de Ilustración, lo que aún me ha sorprendido más, habida cuenta de lo perdido que andaba en mi memoria este dibujante que, sin ir más lejos, fue el autor de aquellos deliciosos carteles electorales del PSOE en las elecciones de 1977 y 1979 —¡qué tiempos aquellos!—, que seguro que muchos aún recordarán y otros muchos echarán en falta, más por lo que significan que por lo que ilustran.

Dibujo de la famosa escena de la película «El doctor Frankenstein» (1931), de James Whale, incluido en el libro «La gran aventura del cine».
Dibujo de la famosa escena de la película «El doctor Frankenstein» (1931), de James Whale, incluido en el libro «La gran aventura del cine».

Por aquel tiempo, lleno de recuerdos e imágenes imborrables, también fue el ilustrador de numerosos cuentos infantiles, de aquel maravilloso volumen de La gran aventura del cine (1985), del no menos delicioso 50 años de cine español (1985), que todavía conservo intactos, de sus preciosos retratos de Nijinsky y los grandes ballets rusos (1989), de Don Quijote de La Mancha (1993) o de sus colaboraciones en inolvidables programas de TVE como Sabadabadá (1980-1984) o El kiosko (1984-1986), ambos dirigidos a niños, que en cierto modo éramos todos, los más pequeños y los que, a pesar de haber superado de largo la veintena, no parecía que aún hubiésemos crecido emocionalmente.

En realidad, y para no cansar demasiado al respetable, el motivo del reencuentro con José Ramón Sánchez fue saber por la prensa que el Museo Etnográfico de Castilla y León acoge, hasta el 17 de enero de 2017, la exposición La gran aventura del mar, compuesta por óleos y dibujos suyos de dos obras literarias: Moby Dick, de Herman Melville, y Gentes de Sotileza, escrita y dibujada por el propio José Ramón, aunque inspirada en Sotileza, la espléndida novela costumbrista del cántabro José María de Pereda. Ambos trabajos, por cierto, los realizó ya José Ramón en el siglo XXI, cuando decidió autoexiliarse y volver a Santander después de una larga y es posible que tediosa carrera profesional en Madrid, pero a la que, por lo visto, a sus 80 años, parece no querer aparcar del todo. http://www.museo-etnografico.com/exposiciones.php?id=600&cat=Exposiciones

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