40 años de democracia

40 años de las elecciones de 1977: la España de la Transición cumple cuatro décadas

Por Andrés Gil (eldiario.es, 15-6-2017)

15 de junio de 1977. Los españoles se dirgían a las urnas para votar por primera vez desde 1936. Habían pasado 41 años, y cantaba Jarcha, «dicen [sic] los viejos de este país que hubo una guerra», pero la gente pedía «vivir su vida en paz» para vivir «en libertad sin ira».

El PCE, acababa de ser legalizado el 7 de abril, a escasos dos meses de las primeras elecciones de la reinstauración democrática, y volvían a España Rafael Alberti, Dolores Ibarruri y Santiago Carrillo. De repente, España parecía homologarse al contexto europeo. Pero no como lo hizo Portugal en abril de 1974, con una revolución de los claveles que rompió con la dictadura salazarista: España lo hacía tras morir el dictador de viejo; con un Juan Carlos que había jurado los principios fundamentales del régimen y tras el harakiri de las Cortes franquistas que llevó a esa ley de reforma política de 1976 que desembocó en las elecciones que este jueves cumplen 40 años.

En 1977 se legalizó el PCE, se volvió a las urnas y se firmó la ley de amnistía, la ley que permite que los crímenes del franquismo sigan sin juzgarse. En aquel entonces, uno de los lemas de la oposición franquista era «libertad, amnistía y estatuto de autonomía»; pensando en sacar de la cárcel a los presos políticos; en que no se persiguieran a sindicalistas, acabaran las torturas y las penas de muerte. Y fueron acabando, sí, pero sus culpables nunca fueron juzgados.

Así se expresaba en la tribuna del Congreso el 14 de octubre de 1977 el portavoz del PCE Marcelino Camacho: «Como reparación de injusticias cometidas a lo largo de estos cuarenta años de dictadura, la amnistía es una política nacional y democrática, la única consecuente que puede cerrar ese pasado de guerras civiles y de cruzadas. Nosotros, precisamente, los comunistas, que tantas heridas tenemos, que tanto hemos sufrido, hemos enterrado nuestros muertos y nuestros rencores. Nosotros estamos resueltos a marchar hacia adelante en esa vía de la libertad, en esa vía de la paz y del progreso».

Las elecciones del 15 de junio revalidaron a Adolfo Suárez, ex ministro del Movimiento, al frente del Gobierno –165 escaños de UCD– y situaron a Felipe González y al PSOE como los llamados a encarnar un nuevo proyecto de país frente al partido de la oposición franquista, el PCE de Santiago Carrillo, que logró 20 escaños. Manuel Fraga y su Alianza Popular plagada de ex ministros franquistas se quedó en 16 escaños.

El presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, conversa con el secretario general del PSOE, Felipe González, momentos antes de la entrevista que mantuvieron en el Palacio de la Moncloa de Madrid. 27/06/1977. EFE

Aquellas elecciones fueron una foto del país: dieron el visto bueno al pacto de las élites que situaron a Adolfo Suárez como arquitecto de la Transición y señalaron al joven González como apuesta de futuro frente a un Carrillo llegado del exilio –el PCE del exterior se impuso al del interior– que representaba la lucha antifranquista, sí, pero también retrotraía irremediablemente a la República –y al recuerdo de la Guerra Civil– acompañado de Pasionaria, Ignacio Gallego y compañía.

Cuando llegó el momento de redactar la Constitución del 78, el peso del PCE era equivalente al de los posfranquistas de Manuel Fraga (16 escaños). El búnker y el mayor referente del antifranquismo estaban empatados. El pacto fundamental se produjo entre el reformismo de la UCD y el del PSOE, al que se sumaron tanto Fraga como Carrillo, con renuncia a la república incluida.

Aquel fue el contexto en el que se cimentó el régimen del 78, con el miedo a la violencia pero también con el afán de la reconciliación, que ha producido paradojas como que el Valle de los Caídos, un monumento a un dictador, sobreviva 38 años después, y que decenas de miles de personas sigan en cunetas y fosas comunes.

Aquel pacto de las élites que forjó la Transición, con la dictadura en los talones y ley de amnistía mediante, alumbró ese régimen del 78 cuyas costuras hoy se estiran y se rompen por algunos lados, pero que se construyó gracias al pacto entre el franquismo, sus herederos y los perdedores de la Guerra Civil. Y por ese camino, el partido más representativo de la República y el antifranquismo, el PCE, transigió con la Monarquía y la impunidad de la dictadura.

Es un debate que también atraviesa a Unidos Podemos, y que a menudo se simplifica en la dictomomía calle Vs institución; radicalidad Vs amabilidad; rupturismo Vs posibilismo; izquierda de orden/régimen Vs izquierda domesticada.

«Nosotros cuestionamos la democracia actual, y decimos que en la Transición se hizo todo lo que se pudo, pero una vez se ha conseguido eso hay que seguir luchando para seguir avanzando. Eso es muy distinto que decir que ya estamos muy contentos con el sistema del 78, esto es lo mejor que hay. Que es un poco lo que hizo Santiago Carrillo», afirmaba el coordinador de IU, Alberto Garzón, en una entrevista con eldiario.es.

http://www.eldiario.es/politica/elecciones-Espana-Transicion-cumple-decadas_0_654435376.html

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