Herta Frankel y su Perrita Marilín

Los más pequeños de la casa, aunque dudo de si no había que incluir también a los más mayores, éramos fans incondicionales de aquella perrita caniche llamada Marilín que, a pesar de ser bastante impertinente y respondona, nos parecía realmente encantadora. De hecho, era difícil no encontrar a un niño o una niña de la época, o sea, de mediados de los años 60, que no quisiera tener una Marilín en su casa, porque para impertinente y responda ya teníamos a nuestra hermana mayor.

En realidad, como quizá no sea necesario recordar, «La Perrita Marilín», que tal era su nombre artístico, era solo uno de los muñecos con los que la marionetista y titiritera Herta Frankel aparecía en distintos programas de televisión y con los que, de la noche a la mañana, alcanzó una enorme popularidad por aquel entonces. Entre esos programas no es difícil acordarse de «Amigos del martes» o de «Día de fiesta», que fue sin duda el que más éxito tuvo. En ellos, además, a la insolente Marilín la acompañaban otros «amiguitos», como «Pepito», «la tía Cristina» y «la ratita Violeta», que, por qué no reconocerlo, también nos parecían unos muñecos adorables. Era lo que tenía vivir en la edad de la inocencia, que tan frágiles nos hacía a gustos y seducciones.

Herta Frankel —por documentar un poco más el tema— había aterrizado en España en 1942, formando parte, junto a Arthur Kaps, Gustavo Re y Franz Johan, de la compañía de espectáculos «Los Vieneses —con ese nombre, obvio es decir de dónde venían—, y aquí se afincaron para siempre. Con sus entretenidos números de variedades, en los que cantaban, bailaban y hacían humor, desde luego cayeron en gracia, así que, en cuanto lo de la TV empezó a funcionar en nuestro país, dieron el salto a la pequeña pantalla, tanto juntos como por separado.

PD

Para los que aún conserven un cierto espíritu nostálgico, solo recordar, por si no lo saben, que la colección completa de marionetas de Herta Frankel puede visitarse en el Marionetarium, ubicado en el parque de atracciones del Tibidabo, en Barcelona. Allí, por supuesto, pueden reencontrarse con «La Perrita Marilín», que no sabemos si seguirá tan respondona como en sus tiempos de gloria o habrá dulcificado su carácter, ahora que vive felizmente retirada.

Texto incluido en el libro El Retrovisor. Un paseo emocional por la memoria (El Ojo de Poe, 2019), páginas 153-154

https://elretrovisorblog.wordpress.com/pedir-libro/

3 comentarios sobre “Herta Frankel y su Perrita Marilín

  1. Qué interante información ¿No sabía que en Barcelona existiera un Marionetarium? Gracias Pepe, además de un estupendo escritor, estimulas el turismo nacional.

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