¿Y este año qué, árbol o Belén?

A ver, antes que nada, será mejor abordar este complejo dilema situándolo convenientemente en función de época, pompa y circunstancias. Hoy día, por ejemplo, según una encuesta realizada por un equipo de profesionales, encargados de conocer el comportamiento de los consumidores en determinadas fechas del año, el árbol de Navidad es el elemento decorativo que se alza como favorito para la mitad de los españoles (50%), por delante de las luces de Navidad (20%) y del Belén (13%) (Informe de Navidad 2016 elaborado por vente-privee).

Conclusión: en la actualidad, más que una duda sería la constatación real de que, durante la Navidad, la mayoría de los hogares españoles, en efecto, han decidido decantarse por el árbol frente al Belén. Para muchos, según parece, lo del Belén es una tradición que ya no resulta tan llamativa, y que se ha quedado, salvo loables excepciones, solo para decorar edificios públicos, centros comerciales o escaparates de algunas tiendas «de toda la vida».

Ahora bien, si esta cuestión se hubiera planteado, por ejemplo, allá por los años 50 o 60, hubiese sido inevitable responder taxativamente con aquello de «la duda ofende». Y es que en aquellos tiempos a muy pocos se les ocurría comprar un abeto o un pino para adornarlo con bolas, luces y espumillón. Lo suyo era montar un Belén en el salón de casa, al que no le faltaran detalles, es decir, con todas las figuritas y elementos decorativos que pudieran reunirse durante años. De ese modo, algunos, con el tiempo, conseguían exhibir uno de dimensiones considerables, con su portal, claro, su ángel y su estrella, sus casitas, sus pastores y ovejas, sus reyes magos, sus rincones nevados y hasta su pequeño río, para hacerlo más bonito y «realista» aún.

Eso sí, otros, en cambio, debían conformarse con tener uno de andar por caso, o sea, un simple portal recogidito en una esquina de la estantería del comedor, colocado sobre el televisor o metido en algún pequeño recipiente, que también tenía su gracia. Y eso sin contar con el que el niño o la niña había hecho con plastilina en Trabajos manuales, y que era obligado lucir a la vista de vecinos y  familiares.

Fuera como fuese, lo cierto es que lo de un montar un Belén, y no lo digo en sentido metafórico, era una rutina familiar que en Navidad casi todo el mundo seguía al pie de la letra. Además, en el pueblo o en la ciudad en la que se viviera, era raro que no hubiese exposiciones de belenes o incluso concursos, y que, como mandaba esa tradición que hoy parece obsoleta, fuese un emocionante lugar de peregrinación, que hasta en eso hemos perdido las buenas y saludables costumbres.

En fin, como dice el villancico popular, y para que sirva de referencia a quien quiera montar un Belén este año:

«En el portal de Belén

hay estrellas sol y luna,

la Virgen y san José

y el Niño que está en la cuna…»

¿Queda claro?

Anuncios

Un comentario sobre “¿Y este año qué, árbol o Belén?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s