La Cabalgata de Reyes. Preludio de una noche mágica

Cabalgata de Reyes Magos organizada por Radio Madrid, bajando por la calle de Alcalá, en 1959. Foto «ABC»

Desde luego, uno de los momentos más emocionantes de aquellas Navidades que de pequeños vivíamos con verdadera pasión era la Cabalgata de Reyes; o sea, el evento que nos permitía certificar por nosotros mismos que, en efecto, los Reyes Magos ya estaban en nuestra ciudad, en nuestro pueblo o en nuestro barrio para esa misma noche traernos los regalos que mejor les parecían, habida cuenta de que de los que les pedíamos por carta con tanta ilusión nunca había ni rastro.

Es posible que aquellas cabalgatas no fueran tan espectaculares y rutilantes como las que hoy día pueden verse por las calles de aquella misma ciudad, de aquel mismo pueblo o de aquel mismo barrio, pero no cabe duda de que lo que menos nos importaba era si las carrozas lucían sus mejores galas, si eran doscientas o cuatro o si se repartían o no miles de caramelos.

Lo único que queríamos era ver en directo a sus Majestades, bien acompañados por sus fieles pajes, esos que con tanta amabilidad habían recogido nuestras ilusionantes cartas; sí, esas que siempre acababan en papel mojado, pero que escribíamos con verdadera fe y entusiasmo, confiando en que al menos ese año se cumpliera alguno de nuestros deseos, aunque solo fuera el balón de fútbol de reglamento, la caja de Juegos Reunidos Geyper o el Tiburón Citroën Paya. ¡Qué más daba! Al fin y al cabo, en aquel tiempo en el que no parecíamos nadar demasiado en la abundancia y casi todo nos parecía un regalo caído del cielo, los momentos mágicos no necesitaban demasiada parafernalia para que sintiéramos que se cumplían al pie de la letra.

(Texto extraído del libro «Queridos recuerdos de los años 50 y 60» [B. Senior Expert, S.L., 2017] 72-73)

https://www.calledelregalo.es/idea-regalo-libro-queridos-recuerdos-de-los-anos-50-y-60-9386_0.html

Un grupo de niños espera la llegada de la Cabalgata de Reyes en Madrid, el 5 de enero de 1960. EFE

Así lo vivían…

«Yo guardo grandes momentos de esa noche mágica de Reyes. Mi padre trabajaba como portero de un edificio muy señorón el resto del año, pero que ese día se vulgarizaba y dejaba que los hijos de los empleados fuéramos por allí y viéramos la cabalgata desde la terraza que daba a Alcalá. Te puedes imaginar la merendola de después. Impresionante. Pero has dado en el clavo: menos parafernalia y mucha más ilusión. Me temo que en esta guerra de hoy en día todo se pierde en la polémica y en el ya tan manido postureo».

Yónatan Melo

«Para mi los Reyes Magos lo eran todo… mis héroes, mis “fantasmas”, los protagonistas de un mundo imaginario que se hacía realidad el día 6 de enero. Recuerdo, durmiendo con mis hermanas y mi madre, en una habitación muy chiquita, que no paraba de susurrar en bajito… !Maribel, ya vienen, no oyes que algo se mueve en el comedor! (al rato)… !Maribel… no me he equivocado están en la terraza! ¿Ya se van? ¿Mamá me puedo asomar para decirles adiós?
¡¡¡No!!!. decía mi madre. Mayte, son mágicos y antes de que te levantes, ellos ya lo saben, y por supuesto que no les vas a molestar. Además como no te duermas, mañana sí que te vas a llevar una gran sorpresa. Estas palabras que reproduzco desvaneciéndose en el tiempo eran reafirmadas con gruñidos de mi pobre hermana y compañera de almohada…
¡Ojalá, nunca desaparezca esta hermosa tradición!».

Mayte

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6 comentarios sobre “La Cabalgata de Reyes. Preludio de una noche mágica

  1. Yo guardo grandes momentos de esa noche mágica de Reyes. Mi padre trabajaba como portero de un edificio muy señorón el resto del año, pero que ese día se vulgarizaba y dejaba que los hijos de los empleados fuéramos por allí y viéramos la cabalgata desde la terraza que daba a Alcalá. Te puedes imaginar la merendola de después. Impresionante. Pero has dado en el clavo: menos parafernalia y mucha más ilusión. Me temo que en esta guerra de hoy en día todo se pierde en la polémica y en el ya tan manido postureo. ¡Gran entrada de blog!

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  2. Para mi los Reyes Magos lo eran todo… mis héroes, mis “fantasmas”, los protagonistas de un mundo imaginario que se hacía realidad el día 6 de enero. Recuerdo, durmiendo con mis hermanas y mi madre, en una habitación muy chiquita, que no paraba de susurrar en bajito… !Maribel, ya vienen, no oyes que algo se mueve en el comedor! (al rato)… !Maribel… no me he equivocado están en la terraza! ¿Ya se van? ¿Mamá me puedo asomar para decirles adiós?
    ¡¡¡No!!!. decía mi madre. Mayte, son mágicos y antes de que te levantes, ellos ya lo saben, y por supuesto que no les vas a molestar. Además como no te duermas, mañana sí que te vas a llevar una gran sorpresa. Estas palabras que reproduzco desvaneciéndose en el tiempo eran reafirmadas con gruñidos de mi pobre hermana y compañera de almohada…
    !Ojalá, nunca desaparezca esta hermosa tradición!

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