«El mapa de Carlos»

La memoria colectiva es en ocasiones demasiado frágil, así que, por desgracia, tiende a ser olvidadiza con aquellas cosas o, peor aún, con aquellas personas que nunca deberían olvidarse. Tal vez por eso, o seguramente por eso, me alegró descubrir no hace mucho la existencia del documental «El mapa de Carlos», «un viaje emocional por las ciudades más especiales para el cantautor granadino Carlos Cano: Granada, La Habana, Sevilla, Cádiz y Nueva York; lugares que él amó y quedaron vacíos tras su muerte», tal y como reza en la página de la Junta de Andalucía (http://www.juntadeandalucia.es/cultura/auladecine/el-mapa-de-carlos) en la que quiso la suerte o la casualidad que supiera de esta pequeña joya gráfica y sonora, de la que hasta entonces no tenía el más mínimo conocimiento.

Como afirma Pablo Coca, director del documental, «crecí con las canciones de Carlos Cano. Su música, y sobre todo sus letras, poco a poco despertaron en mí un interés por la cultura andaluza que desde el principio de mi carrera ha impregnado mi trabajo. También me hablan de una época, mi juventud, y de mis primeros compromisos con las causas de los jornaleros andaluces y de la inmigración, que por aquel entonces comenzaba a despertar. Temas que Carlos Cano me hizo conocer a través de su música».

Con esos emotivos antecedentes, que muchos compartimos, Pablo Coca reconoce que, «desde el primer momento en que se me presenta la oportunidad de este proyecto, reconozco en él la oportunidad de devolverle a Carlos Cano todo lo que me ha dado. Y desde el primer momento, tanto la productora como yo fuimos conscientes de que solo había una forma de llegar a Carlos con la fidelidad y el respeto que se merece: a través de su familia y sus mejores amigos».

«El mapa de Carlos» es, pues, «un recorrido por los sentimientos de Carlos Cano de la mano de quienes siempre estuvieron cerca de él: su familia y sus amigos. Diez años después de su muerte [el documental se estrenó, en el teatro Isabel la Católica de Granada, el 19 de diciembre de 2011], quienes más lo quisieron le rinden un homenaje sincero para descubrir todo lo que se escondía detrás de uno de los cantantes de coplas más querido de todos los tiempos».

Solo me queda, pues, invitar a propios y extraños, a quienes ya tuvieron la suerte de verlo y a quienes aún andan huérfanos de él, a embarcarse en este «viaje de toda una vida». ¡Ah!, y si después de verlo todavía sigue quedando tiempo, voluntad y ganas de emocionarse, recomiendo encarecidamente rebuscar en la discografía de Carlos Cano y empaparse de canciones suyas como «Verde, blanca y verde», «Murga de los currelantes», «María la Portuguesa», «Alacena de las monjas», «Habaneras de Cádiz», «Tango de las madres locas», «Sin ti no puedo vivir», «Dormido entre rosas», «A París»… o cualquiera de esas coplas que con tanto sentimiento y hondura interpretaba el cantautor granadino, al que la memoria colectiva, esa que a veces es demasiado olvidadiza, debería recordar por siempre jamás.

2 comentarios sobre “«El mapa de Carlos»

  1. ¡Qué maravilla leerte de nuevo, Pepe! Y encima sobre Carlos Cano, mi ídolo de juventud y madurez, también. Un cantautor que transmitía no sólo sonidos, sino caricias, olores, alegría, …, vamos eso pienso yo. Muchas gracias por hacernos recordarle…

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    1. Lo que es una maravilla es encontrar a gente a la que le sigue gustando Carlos Cano. Es desde luego una verdadera delicia escuchar muchas de sus canciones. ¡Ah!, y un granadino de pro, que eso tampoco tiene precio.

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