«La estudiantina llegó…»

Tuna de la Universidad Laboral de Sevilla, entre cuyos miembros está el cantante y compositor José Luis Perales. Como indica el pie de foto de la web en la que puede verse (http://tunacomunicacionesusmp.blogspot.com/2013/07/), «cerca a la torre, hacia la derecha, asoma su cabeza casi escondido».

Un año más, en las fiestas de la localidad próxima a Madrid en la que vivo, asisto «atónito», por decirlo de alguna manera, al ¡Festival de Tunas! Y la pregunta que siempre me hago es casi inevitable: ¿pero la tuna no era una especie en extinción, de la que ya solo quedan algunos ejemplares sueltos en hábitats universitarios protegidos? Pues no, ahí siguen, aunque parezca increíble. Y, además, las que continúan subsistiendo, que por lo visto son numerosas, mantienen viva la tradición hasta el último detalle.

En concreto, las tunas de este festival suelen ser las de las facultades de Derecho, Ingeniero de Caminos e Ingenieros Industriales, lo que significa que sus miembros, por si fuera poco, son ávidos estudiantes, y, además, van impecablemente ataviados; o sea, con toda la indumentaria y los accesorios propios del «tunante»: pantalón bombacho corto, chaquetilla y capa, banda sobre los hombros, escudos y relucientes cintas de colores. ¡Ah!, y por supuesto pertrechados con todo el instrumental adecuado: guitarras, bandurrias, acordeón, bandera ondeando y, por descontado, la risueña pandereta, que, como es obligado, sigue siendo ejecutada por el más danzarín y simpático del grupo.

Quizá la única diferencia con lo que acontecía en décadas pasadas es que ahora uno se encuentra a una tuna, si es que se la encuentra, ocasionalmente, mientras que antes había «tunantes« por todos sitios: en la calle, bodas, comuniones y bautizos, en bares y garitos de cualquier condición, películas, programas de TV…, ya fuera en el extranjero o dentro del país, porque, viajara adonde uno viajara, allí había una tuna para recordarte que eras español. Sin ir más lejos, recuérdese, por ejemplo, aquella popular película titulada «Pasa la tuna» (1965), protagonizada nada menos que por José Luis y su Guitarra. De esta última, o sea, de la la guitarra, desconozco si obtuvo algún premio actoral o fue nominada a él.

Eso sí, lo único que cada año echo de menos es que ninguna de la tunas participantes en el emotivo festival interpreta «Clavelitos», que, dicho sea de paso, debería imponerse como canción obligada en su repertorio, so pena de multa por incumplimiento de las normas más básica. En fin…, cuánta emoción. Si hasta Antonio Molina cantaba con denodada pasión aquella popularísima canción de Ricardo Freire y E. San Julián, cuya letra rezaba en su primera estrofa:

«Ya llega la estudiantina [es decir, la tuna, pero conservando el argot tradicional].

La estudiantina llegó,

y una mujer la ilumina

con su mirada

desde el balcón.

Alegres los estudiantes,

haciendo el tiempo feliz,

van deshojando sus cantes

por los rincones

de mi Madrid».

¿Qué, preciosa letra, a que sí?

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