CARTAS DE UNA DESCONOCIDA (II). A Julio Iglesias

Querido Julio:

Por la presente, espero que te encuentres bien. Hacía mucho tiempo que quería ponerte unas letras, pero la verdad es que me daba bastante vergüenza. Pero ahora que ya tengo una edad, mi hija pequeña me ha convencido de que debía hacerlo. Al fin y al cabo, ¿qué podía perder, que no leyeras mi carta? Me daría pena, eso sí, pero también entendería que no lo hicieras, o que ni siquiera abrieras el sobre, pero me imagino la cantidad de cartas que debes de recibir todos los días, y seguro que no tienes tiempo para leerlas todas.

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CARTAS DE UNA DESCONOCIDA (I). A Sara Montiel

Querida Sara:

Sé que llego muy tarde y que debía haberte escrito mucho antes. Te pido perdón por ello. Pero no tuve valor de hacerlo o quizá es que me daba mucha vergüenza. Ahora sé que va a ser difícil que leas esta carta, porque falleciste en 2013, pero nunca se sabe. Yo que soy muy religiosa y creo en los milagros pienso que a lo mejor, cuando la envíe por correo, quién sabe si hay algún ángel por ahí que me hace el favor de dártela en mano. Bueno, sé que suena un poco ridículo, pero he visto que pasan cosas así en las películas, así que por qué no pensar que pueda hacerse realidad. También intenté saludarte alguna que otra vez cuando iba a los estrenos de algunas de tus películas, pero siempre había tanta gente a tu alrededor, que no había manera de acercarme a ti para presentarme y decirte lo mucho que me habías gustado siempre y que había seguido toda tu carrera, incluso en los últimos años, cuando yo creo que, con perdón, la cabeza se te había ido un poco. Continuar leyendo “CARTAS DE UNA DESCONOCIDA (I). A Sara Montiel”

Gabino “el de las quinielas”

El Retrovisor

Uno de los españoles más envidiados en 1968 fue, sin duda, Gabino Moral Sanz, un joven agricultor vallisoletano que, de la noche a la mañana, se convirtió en una de los personajes más populares del país. Su mérito no fue conquistar el Polo Norte a pie, cruzar el estrecho de Gibraltar nadando al estilo perrito, ganar el Oscar al mejor actor rural o inventar la vacuna contra la ludopatía; no, su única “proeza” fue la “puñetera” suerte (y no lo digo con rencor) de ser el único acertante de una quiniela de 14, lo que le sirvió para hacerse con el botín quinielístico más cuantioso logrado hasta entonces, exactamente ¡30.207.774 pesetas!, que en aquella época era una verdadera fortuna.

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40 años sin John Wayne

«Su imponente planta. Su personalidad arrolladora de su clásica postura, la forma de llevar el sombrero, ese pañuelo tan correctamente colocado, el inconfundible chaleco, el cinturón y pantalones, esas botas tan impecables. Es que no se puede aguantar, es el más grande sobre una pantalla, es el Duke». Así, por lo visto, sigue viendo a John Wayne una fan incondicional suya; o sea, uno más de los miles y miles de seguidores que el actor estadounidense conserva todavía, a pesar de que hace ya más de cuarenta años que no está entre nosotros y desde la última vez que pudo vérsele en la gran pantalla («The Shootist», 1976).

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«El mapa de Carlos»

La memoria colectiva es en ocasiones demasiado frágil, así que, por desgracia, tiende a ser olvidadiza con aquellas cosas o, peor aún, con aquellas personas que nunca deberían olvidarse. Tal vez por eso, o seguramente por eso, me alegró descubrir no hace mucho la existencia del documental «El mapa de Carlos», «un viaje emocional por las ciudades más especiales para el cantautor granadino Carlos Cano: Granada, La Habana, Sevilla, Cádiz y Nueva York; lugares que él amó y quedaron vacíos tras su muerte», tal y como reza en la página de la Junta de Andalucía (http://www.juntadeandalucia.es/cultura/auladecine/el-mapa-de-carlos) en la que quiso la suerte o la casualidad que supiera de esta pequeña joya gráfica y sonora, de la que hasta entonces no tenía el más mínimo conocimiento. Continuar leyendo “«El mapa de Carlos»”

José Luis Ozores. De profesión: cómico

José Luis Ozores en «El Tigre de Chamberí». Foto: A Ortas

Habrá que convenir, desde luego, que de si algo han podido presumir el cine y el teatro españoles durante largo tiempo —lo cual no exime para que puedan seguir haciéndolo, aunque me temo que ya no en la misma medida— es de su extraordinario plantel de actores y actrices, a los que no está de más evocar de tarde en tarde, a modo de rendido tributo. Aunque solo sea por debilidad personal, entre ellos me tomo la libertad de recordar, refrescando así nuestra a veces demasiado frágil memoria colectiva, a José Luis Ozores, un cómico de mirada inocente y sonrisa dulce difícil de olvidar. Continuar leyendo “José Luis Ozores. De profesión: cómico”

Adamo, poder de seducción

Hace unos días, Claudio de Miguel, director y presentador del programa «El Guateque» de Radio Inter, comentaba en su página de Facebook: «Ayer, en el teatro Apolo de Madrid, gran éxito del legendario cantante, uno de los máximos ídolos de la Europa de los 60, Adamo. Elegante, amable, simpático, con un gran grupo de acompañamiento, !que gran profesional!».

«¡Caramba!», fue la primera expresión que se me vino a la cabeza. Bueno, debo reconocer que la expresión era algo más subidita de tono pero, estando como estamos en horario infantil, quizás no convenga reproducirla ahora. «¡Caramba! —insisto—, pero si todavía anda vivito y coleando —y no lo digo con segundas intenciones— aquel jovencito que causaba furor entre las jóvenes y adolescentes de la época». Continuar leyendo “Adamo, poder de seducción”

José Ramón Sánchez: ilustrador de cabecera

De ese constante trasiego de gentes con las que uno se cruza con frecuencia a lo largo de su vida, algunas a las que amas, otras a las que admiras, desconoces, ignoras, o con las que simplemente congenias o compartes tiempo y espacio, a veces resulta agradable volver a tropezarse con alguna de aquellas personas que, a pesar de que nada significaron para ti, sí lograron iluminar algún momento de tu vida, aunque solo fuese con una luz tenue, de baja o escasa intensidad. Continuar leyendo “José Ramón Sánchez: ilustrador de cabecera”

Woody Allen: psicólogo de cabecera

Antes de enamorarme perdidamente de Woody Allen después de asistir atónito al estreno de Annie Hall, en 1978, ya había empezado a sentirme seducido por él en películas como Toma el dinero y corre (1969), Bananas (1971), El dormilón (1973) o Sueños de seductor (1972), esta última dirigida por Herbert Ross, en las que descubrí que había una forma distinta de hacernos reír, solo comparable a algunas de las inolvidables películas de los Hermanos Marx. Continuar leyendo “Woody Allen: psicólogo de cabecera”

Concha Velasco: chica para todo

Cada vez que Concha Velasco vuelve a estar de actualidad, como ahora que acaba de subirse al escenario del teatro de La Abadía para representar Reina Juan, resulta inevitable refrescar la memoria para recordar a aquella modosita y refinada “chica de Valladolid” que, con apenas 15 años, se coló en la gran pantalla, después de haberse formado como bailarina en las compañías de Manolo Caracol y Celia Gámez. Continuar leyendo “Concha Velasco: chica para todo”

El pequeño ruiseñor

Antes de que las niñas tuvieran su particular estrella infantil, o sea, aquella preciosa niña de ojos azules llamada Marisol que, en 1960, iluminó los corazones de toda España como si hubiera entrado «un rayo de luz», en 1957 los niños ya habíamos descubierto a nuestro propio ídolo. Y es que ese año se estrenó El pequeño ruiseñor, una película bastante sensiblera, como gustaban entonces, protagonizada por un niño de apenas 13 años llamado Joselito que cantaba como los ángeles. Continuar leyendo “El pequeño ruiseñor”

Mariano Medina, “el hombre del tiempo”

No necesitaba artilugios especiales, ni cromas, ni pantallas digitales, ni efectos visuales, ni nada que se le pareciera. Con una simple pizarra, un sencillo mapa dibujado en ella y una diminuta tiza tenía suficiente para explicarnos a todos los españoles si mañana debíamos salir a la calla en manga corta, con un jersey de lana o ataviados con un chubasquero.

Pues ese era Mariano Medina, “el hombre del tiempo”; en realidad el único que conocíamos, una persona de aspecto afable y bonachón, que durante casi treinta años se coló en nuestras casas a través de TVE para decirnos qué tiempo iba a hacer, y a quien, de alguna manera, decidimos adoptar como a uno más de la familia. Y es que su presencia resultaba tan cotidiana, que si alguien se lo encontraba en el ascensor o en el portal de casa, seguro que lo saludaba como si tal cosa, como si lo conociera de toda la vida. Continuar leyendo “Mariano Medina, “el hombre del tiempo””

Julie Andrews: un ángel caído del cielo

Quizás fuese la edad, quién sabe, pero lo que debo reconocer sin pudor alguno es que, con apenas 10 años, estaba perdidamente enamorado de Julie Andrews. Lo que ya no tengo tan claro es si quien me gustaba de verdad era ella o aquellos deliciosos personajes que interpretaba allá por mediados de los 60. Seguramente sería esto último, porque a esa «temprana edad» era difícil no sentirse atraído por la encantadora Mary Poppins, aquella niñera con poderes mágicos que lo mismo te ponía firme que, sin venir a cuento, te cantaba «Con un poco de azúcar», «Migas de pan» o «Supercalifragilisticoexpialidoso». Desde luego, en aquel tiempo, hubiera deseado con todas mis fuerzas ser un revoltoso incontrolable, y que mis padres no hubieran tenido más remedio que contratar a una niñera como aquella. ¡Aunque para niñeras andábamos en casa!

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