«Guía para una jubilación feliz» ¡Ya a la venta!

¿A qué edad me puedo jubilar? ¿Cuál será mi pensión? ¿Cómo eliminar el dolor de lumbago? Hay preguntas que, en uno u otro momento de nuestras vidas, todos nos hacemos. Plusesmas.com, web líder en el mercado sénior, ha recopilado las dudas más frecuentes que nos surgen a partir de los 50 años para darles respuesta en la Guía para una jubilación feliz, disponible en quioscos y librerías. Continuar leyendo “«Guía para una jubilación feliz» ¡Ya a la venta!”

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Ya a la venta «Y lo demás es silencio»

Antología de poesía hispanoamericana contemporánea, vol. III

La editorial Chiado acaba de publicar el tercer volumen de esta completa antología poética, en la que, rebuscando con paciencia, puede encontrarse mi poema «Todo», lo cual siempre es de agradecer.

Sinopsis

No existe un más allá de este dominio,
Existimos nosotros cotidianos
Y existe bajo un cielo indiferente
El mundo que inventándonos creamos
Lo demás es inhumano es un misterio
Lo demás es vacío, lo demás es silencio.
                                           Gabriel Celaya

«Y lo demás es silencio». Antología de poesía hispanoamericana contemporánea, vol. III (Chiado Books, 2019), 478 págs., 25 €

https://www.chiadobooks.es/libreria/antologia-de-poesia-hispanoamericana-contemporanea-y-lo-demas-es-silencio-vol-iii

 

 

«Antología Poética viveLibro 2019»

«A ti, estimado lector, nos complace presentarte, con motivo del Día de la Poesía, nuestra “Antología Poética viveLibro 2019”, en la que hemos reunido, con la inestimable colaboración de Estefanía Toro, una recopilación de las mejores obras presentadas a concurso en la que encontrarás la pasión desbocada de unos poetas [entre los que me enorgullece estar] tan humanos como pasionales, a través de versos cargados de sentimiento y experiencia, que harán las delicias de los amantes de la métrica.

Lee y disfruta».

Varios autores, «Antología Poética viveLibro 2019» (ed. Estefanía Toro)

De venta en http://www.esebook.com/product/476599/antologia-poetica-vivelibro-2019

 

La aventura de leer (II): De Walter Scott a Pérez Galdós

Después de sumergirnos en las apasionantes aventuras de Julio Verne, Rudyard Kipling Mark Twain, Marcial Lafuente Estefanía, Walter Scott, Enid Blyton, Alejandro Dumas o Edgar Rice Burroughs, o en aquellas románticas historias de Louise May Alcott («Mujercitas») o Johanna Spyri («El lago de los ensueños»), el interés por la lectura, aún en plena adolescencia, se fue incluso acrecentando. Casi sin darnos cuenta, en nuestro listado de escritores la cosa, además, empezaba a ponerse seria. Continuar leyendo “La aventura de leer (II): De Walter Scott a Pérez Galdós”

La aventura de leer (I): De «Pulgarcito» a «Ivanhoe»

«Muchos de aquellos a los que de pequeños les volvían locos los tebeos de “Roberto Alcázar y Pedrín”, “El Guerrero del Antifaz”, “Sissi” o “Pulgarcito”, o aquellos preciosos cuentos troquelados de Ferrándiz, los de hadas de la colección Azucena o los de “Antoñita la Fantástica”, poco a poco se fueron enganchando al “saludable hábito de leer”»*. Continuar leyendo “La aventura de leer (I): De «Pulgarcito» a «Ivanhoe»”

Zipi y Zape y compañía vuelven a la carga

Mortadelo y Filemón, el Botones Sacarino, Zipi y Zape, Superlópez y Anacleto Agente Secreto

Bruguera, la mayor editora de cómics de España, vuelve a las librerías con el propósito de recuperar el espíritu que durante décadas la convirtió en la editorial de tebeos de referencia. A partir de septiembre de 2018, Penguin Random House publicará bajo este sello cuarenta y cinco títulos al año, así que podremos volver a disfrutar con las historietas de Zipi y Zape, Mortadelo y Filemón, Rompetechos… y tantos otros personajes inolvidables, creados por autores consagrados como Francisco Ibáñez, Jan, Escobar, Víctor Mora o Raf, a los que se unirán nuevas promesas del género. Continuar leyendo “Zipi y Zape y compañía vuelven a la carga”

Fotonovelas: pasiones y desengaños

Con la TV aún en pañales, aunque la criatura ya empezaba a andar con paso firme y hasta ya sabía decir «mamá» y «papá», en la década de los 60 los seriales radiofónicos seguían viviendo su época dorada. Claro que, mientras la audiencia se decantaba entre uno u otro medio de entretenimiento, con lo que nadie contaba era con el arrollador impacto que de pronto empezaron a tener las «fotonovelas», con lo que también el papel ponía su granito de arena en las ansias emocionales de los españoles y, sobre todo, de las españolas, que según parece eran las más entregadas a los desgarradores enredos amorosos. Continuar leyendo “Fotonovelas: pasiones y desengaños”

«Madrid, rompeolas de todas las Españas». Homenaje a Basilio Martín Patino

Basilio Martín Patino, durante el rodaje de «Madrid» (1987)

El Fernán Gómez. Centro Cultural de la Villa acoge la exposición «Madrid, rompeolas de todas las Españas», que rinde homenaje a la figura del realizador Basilio Martín Patino mediante un recorrido a través de su filmografía, la memoria de Madrid a lo largo del siglo XX.

Según el Consistorio madrileño, la muestra cubre el periodo entre la proclamación de la II República y los movimientos del 15-M, con fragmentos de películas y mediometrajes de Patino, así como guiones, fotografías y revistas.

Se estructura en cinco bloques temporales: La República, La guerra civil española, La posguerra, La transición y La democracia. «Madrid, rompeolas de todas las Españas» ofrece también información sobre «Canciones para después de una guerra», «Caudillo» o «Madrid», películas en las que la ciudad tiene un especial protagonismo. Continuar leyendo “«Madrid, rompeolas de todas las Españas». Homenaje a Basilio Martín Patino”

«¿No es verdad ángel de amor…?» «Si tú lo dices…»

Cartel de «Don Juan Tenorio» (1922) de Ricardo de Baños.

En «mi querida España», que diría Cecilia, no deja de sorprenderme la extraordinaria pasión con la que, en muchas localidades, se siguen defendiendo a capa y espada antiguas tradiciones que, según parece, tienen un alto valor histórico y cultural, precisamente por eso, por ser «antiguas». Otra cosa es en qué consistan, que eso ya resulta ser lo de menos, porque qué más da si la dichosa tradición consiste en envarar toros hasta dejarlos sin respiración o en embolarlos, que, al parecer, también es muy divertido; en tirar una pava o una cabra desde el campanario de una iglesia, colgar gansos de una cuerda o perseguir a un gato por todo el pueblo; o lanzarse a diestro y siniestro entre todo el personal asistente todo tipo de «productos de la huerta», ya sean tomates, vino tinto o calimocho, algo no menos tronchante. Y así las cosas, me pregunto a veces, por qué no haber mantenido vigente, por ejemplo, la también ancestral tradición de quemar en la hoguera a herejes y blasfemos o aplicarle el garrote vil a criminales y gentes de mal vivir, con lo divertido y excitante que sería. Continuar leyendo “«¿No es verdad ángel de amor…?» «Si tú lo dices…»”

La informática era cosa de mujeres

Las “chicas del ENIAC”, informáticas encargadas de calcular estadísticas durante la Segunda Guerra Mundial

Cómo la informática pasó de ser un trabajo para mujeres a estar dominada por hombres

Aunque ahora las alumnas de ingeniería son minoría, en la década de los 80 llegaron a representar casi el 40% de los matriculados en EEUU

José Antonio Luna (eldiario.es, 27-8-2017)

Alicia Martínez estudió en 2003 una diplomatura especializada en sistemas informáticos. Cuando llegó a su clase se encontró con un hecho notable: de los 250 alumnos matriculados en el curso, solo siete eran mujeres. “No entiendo por qué hay tanta diferencia”, afirma la ahora recién doctorada en un campo que continúa luchando por conseguir mayor diversidad.

Según datos del Ministerio de Educación, durante el curso 2015-2016, solo uno de cada cuatro alumnos inscritos en ingeniería y arquitectura era del sexo femenino. Para James Damore, que fue despedido de Google tras difundir dentro de la empresa un manifiesto que cuestionaba la capacidad de las mujeres, esta brecha de representación estaría justificada porque “sus capacidades biológicas naturales [de las programadoras] no se lo permiten”. En las diez páginas de su documento, el ingeniero argumenta que “los hombres son más agresivos a la hora de alcanzar cierto estatus”, mientras que, para el autor, “las mujeres que lo intentan sienten una gran ansiedad”. Continuar leyendo “La informática era cosa de mujeres”

«Un soplo en el corazón», Premio de cuentos Ignacio Aldecoa 2016

«Aquella tarde de lluvia intermitente y miedos contenidos en el alma, al pequeño Mario, a ese pequeño diablillo de mirada tímida y celeste, le habían arrebatado de nuevo parte de su infancia, como si el destino de un niño dependiera de la voluntad de los demás […]». Continuar leyendo “«Un soplo en el corazón», Premio de cuentos Ignacio Aldecoa 2016”

Miguel Hernández, tu rayo no ha cesado todavía

Miguel Hernández

Por Álvaro Macías (eldiario.es)

«¿Quién era Miguel Hernández? ¿Cómo un oriundo de Orihuela, destinado a ser otro jornalero de frente y manos duras, acabó dotando a la poesía española de todo un aliento agro, un  savoir faire de entraña, un relámpago sin mística? ¿Cómo pudo una mala tisis llevárselo tan pronto, en una cárcel, sin una cebolla blanca en la boca? ¿Qué versos futuros perdía la Historia -y su Josefina- de quien fue joven hasta para morir? ¿Quién era Miguel Hernández? Pero, sobre todo, ¿quién sigue siendo Miguel Hernández?

Se cumplen 75 años desde que falleciera el “hijo español” de Pablo Neruda —su “padre”, Alberti; su “hermanísimo”, Lorca, otro que se fue sin mirar atrás—. Miguel Hernández sigue vivo. En cada verso de poeta contemporáneo su influencia no es errata. Generación tras generación, hay un “post-miguelhernandismo” en la metáfora patria. Conversamos con algunas de las voces de la poesía actual española para saber de primera mano cómo hay un “viento del pueblo” que sigue su rumbo en los pulmones de los otros.

“La influencia de su escritura ha sido menor que el calado de su actitud y de su leyenda abaratada. Miguel Hernández fue más de lo que nos dijeron”, afirma el poeta Antonio Lucas (Madrid, 1975) en un hilo que recoge con el mismo impulso Momo Galera (Murcia, 1997), coordinador de la Jam de nakama y del Micro Abierto de ‘La Casa Vieja en Albacete: “De los poetas actuales, son muchos los que se han dejado bañar por la tinta crítica de Miguel Hernández, aunque posiblemente son menos de los que deberían”.

La libertad es algo
que sólo en tus entrañas
bate como el relámpago.

“Miguel Hernández no es un poeta cuya influencia pueda rastrearse fácilmente porque la suya no fue una obra revulsiva, que sentara las bases de una estética propia”, explican desde la editorial Esto no es Berlín. “Lo valioso es que, aún así, fue un poeta original.  Su influencia está, o debería estarlo, en su actitud poética indesmayable”. Una actitud en donde cada víscera está al servicio del siguiente verso, cada músculo tensado para asombrar con una tilde nueva al lector.

Desde la Fundación Miguel Hernández advierten de que la vigencia de su verbo radica en “su autenticidad, intemporalidad del mensaje, su rebeldía por aquello impuesto”. Hablan de que sus libros “suponen un gran esfuerzo por aspirar a la belleza partiendo de lo simple”, de que su influencia en la poesía contemporánea promueve “una vuelta al yo, al intimismo”. Y con un vistazo a los poetas del hoy que serán poetas mañana:  el “yo poético” de Miguel ha alargado su sombra telúrica hasta nuestros días.

Miguel Hernández arengando a las tropas en la Batalla de Extremadura (1937)

Miguel Hernández arengando a las tropas en la Batalla de Extremadura (1937)

Un legado en lunas

“Miguel Hernández es un poeta de un extremo virtuosismo y un deslumbrante talento natural, que supo cantar a la vida, tomar partido en los duros dilemas de su tiempo y no renunciar jamás a su sentido de la dignidad y la verdad”. Las palabras de Raquel Lanseros (Jerez de la Frontera, 1973) sirven de cimiento para cantar qué delimita la poesía del oriolano. “Si algo la define, es esa extraña resiliencia de la juventud en la libertad. Estos son sus dos mayores pilares: el amor y la libertad”, expone desde su Málaga natal el joven vate Jorge Villalobos (1995).

Para Momo Galera, el mejor sinónimo de Miguel Hernández es “la lucha”. “Es el consagrado ‘poeta del pueblo’ por el fiel reflejo que hace de ese sentimiento de lucha obrera, de causa republicana. La obra de Miguel es un retrato detallado de una España atrasada”. Para su Fundación, los lendeles que dejó Miguel se escriben con tres adjetivos fieros: “Auténtico, profundo, sencillo. Su obra bebe de las fuentes del pueblo”.

Miguel Hernández con Josefina Manresa, 1935

Miguel Hernández con Josefina Manresa, 1935

Un pueblo que de alguna forma le dio la espalda y la cruz de la moneda de una idea. Hubo que reivindicarlo, aunque su herencia poética aún galopa rauda. Para Villalobos, Miguel Hernández “fue mártir porque no aceptó cadenas, porque no renunció a la sonrisa ni su voz.  En cada poema se ve una honestidad titánica, eso es su legado”. Raquel Lanseros coincide y lanza el órdago: “Sin su figura no es posible explicar la producción poética posterior”.

Y Antonio Lucas lo resume, ¿qué define la poesía de Miguel Hernández? “El instinto. La calentura de un verso que sube alto la imagen poética y que cuenta con una potencia verbal asombrosa”. ¿Cómo definiría su legado? “Como el de un hombre que nació fieramente para la poesía, para el asombro y para el dolor”. Quedan por saber las razones por las que debe su sangre seguir estercolando el territorio poético.

Leer una ausencia

La editorial Esto no es Berlín da su impresión, que no va mal encaminada: “Hay que leerle, primero, porque, admitámoslo, no lo leemos todo lo que deberíamos, pero la España de la crisis probablemente sea más sensible a la magnitud de su voz”. La poeta Luna Miguel (Madrid, 1990), sin embargo, retrata en esta anécdota una razón que tiene raíz (de ser) y árbol (genealógico):

“Yo nunca había leído a Miguel Hernández, sentía que sus palabras no representaban ni mi vida ni mis sentimientos. Sin embargo, al cumplir los 18, mi abuela me regaló una antología de su obra que agradecí y en seguida olvidé en mi estantería. En aquella época, yo vivía con mi abuela en Alcalá de Henares. Recuerdo que a veces, en el desayuno, ella recitaba de memoria algunos de sus versos. Por supuesto, yo no los reconocía.

Un día, no sé por qué, leí la antología de principio a fin. Volví a no sentirme identificada con Hernández, y sin embargo sí que me sentí más unida a mi abuela. Es curioso cómo un poeta que nunca terminó de gustarme acabó haciéndome sentir así: más orgullosa de ser nieta de esa mujer que durante años fue profesora de literatura y recitó de memoria los versos de grandes poetas y, por supuesto, los de Hernández”.

Miguel Hernández (arriba a la izquierda) junto a otros poetas como Neruda, Pedro Salinas o Gerardo Diego en el homenaje a Aleixandre

Miguel Hernández (arriba a la izquierda) junto a otros poetas como Neruda, Pedro Salinas o Gerardo Diego en el homenaje a Aleixandre

Momo Galera, desde su propia trinchera de juventud, no negocia: “Cualquier joven escritor que pretenda en sus textos virar el timón a contracorriente, ser en definitiva crítico y autocrítico, debería impregnarse de la tinta libertaria de Miguel”. Otro que se afianza en esa idea es Jorge Villalobos: “Tanto para la vida como para escribir es mucho lo que puede enseñar , reflejarnos, abrazarnos en momentos adversos o difíciles”. Elige un verso: voy entre pena y pena sonriendo.

¡Dejadme la esperanza! es el que elige desde la fundación del poeta Aitor Larrabide, su presidente, puesto que “resume muy bien la filosofía vital de Miguel Hernández. Su obra representa no sólo un ejemplo de la evolución de la poesía española del siglo XX sino también de la pasión por la escritura y por la cultura como única forma de progreso”.

“Se trata de un poeta hondo y luminoso. Cuando leí El rayo que no cesa en la adolescencia, me impresionó tanto que se convirtió en uno de mis libros de cabecera”, dice y concluye Raquel Lanseros, quien elige mismo libro que Antonio Lucas, que aprovecha para dar el porqué de su lectura: “Porque abre el idioma, porque dota las palabras de lumbre, amor, rabia y autenticidad. Porque su escritura es un trallazo. Es uno de esos hombres que lanzan las palabras más lejos que la vida”.

Una vida que se le escapó de las manos bajo el frío que da el azul entre los barrotes. Esas mismas manos que escarbaban la tierra a dentelladas, esos mismos ojos que dio a los cirujanos para la libertad o esa misma boca que apenas si pudo decir adiós —a su Josefina— una sola vez. Y no volvió. Pero siempre se vuelve a él. Hay testigos.»

Continuar leyendo “Miguel Hernández, tu rayo no ha cesado todavía”

50 años de soledad

«Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarías con el dedo. Todos los años, por el mes de marzo, una familia de gitanos desarrapados plantaba su carpa cerca de la aldea, y con un grande alboroto de pitos y timbales daban a conocer los nuevos inventos. Primero llevaron el imán. Un gitano corpulento, de barba montaraz y manos de gorrión, que se presentó con el nombre de Melquiades, hizo una truculenta demostración pública de lo que él mismo llamaba la octava maravilla de los sabios alquimistas de Macedonia. Fue de casa en casa arrastrando dos lingotes metálicos, y todo el mundo se espantó al ver que los calderos, las pailas, las tenazas y los anafes se caían de su sitio, y las maderas crujían por la desesperación de los clavos y los tornillos tratando de desenclavarse, y aun los objetos perdidos desde hacía mucho tiempo aparecían por donde más se les había buscado, y se arrastraban en desbandada turbulenta detrás de los fierros mágicos de Melquíades […]». Continuar leyendo “50 años de soledad”

¡Eso no se dice, niño!

Esta claro que, de un largo tiempo a esta parte, hemos venido sufriendo un deterioro lingüístico (¿solo lingüístico?) de dimensiones descomunales. Para empezar, definitivamente se ha impuesto el «estilo Rajoy», o sea, el hemos «llegao», «hemos votao», «hemos ganao»… y os «hemos fastidao», lo cual significa que, a este paso, dentro de poco hasta volverá a ponerse de moda aquello del «Cacao Maravillao». Sí, aquel patrocinador imaginario que aparecía en «Vip Noche», el concurso de TV que se hizo bastante popular allá por los 90, y que era anunciado por el exuberante cuarteto de brasileñas que atendían al nombre de Las Cacao Maravillao, aunque en el nombre, todo sea dicho, era precisamente en lo que menos se fijaba uno. Eso sí, por fin ya no se correrá el riesgo de decir Bilbado en lugar Bilbao, ni bacalado en vez de bacalao, como a más de uno le sucedía cuando pretendía hacerse el «finolis» y demostrar su perfecto dominio de la lengua castellana. Continuar leyendo “¡Eso no se dice, niño!”

Al teatro con Los Goliardos

Resulta sorprendente, y alentador, el enorme auge que tuvieron, a partir de los años 60, aquellos grupos de teatro independiente que nacieron al abrigo de la extraordinaria inquietud cultural que había aquella época. Posiblemente sintetizaban una buena manera de intentar expresar y sentir sobre un escenario lo que fuera de él resultaba imposible. Continuar leyendo “Al teatro con Los Goliardos”

El «delirio» cobra vida

Aunque aún no acabo de creérmelo, lo cierto es que la editorial viveLibro ha tenido la osadía de publicarme el poemario El delirio de la palabra. Prosas y versos de juventud.

La presentación del libro, que ya está a la venta, tendrá lugar el miércoles 20 de abril, a las 18:30 h, en Espacio viveLibro, calle Meléndez Valdés, 52 (Madrid).

Por supuesto, espero veros por allí y compartir con vosotros algunos de esos «delirios» que, en ese ya lejano tiempo de juventud, me invadían el corazón y la mente.

www.esebook.com/product/469728/el-delirio-de-la-palabra

http://www.amazon.es/El-Delirio-De-La-Palabra/dp/8416705216

http://www.agapea.com/libros/El-Delirio-De-La-Palabra-9788416705214-i.htm

 

¿Quién es ese tal Warhol?

La verdad es que, durante décadas, vivimos un poco de espaldas a lo que sucedía fuera de nuestras fronteras. Así, mientras aquí seguíamos haciendo patria con nuestras cosas, como si casi todo empezara y acabara en nosotros mismos, más allá de los Pirineos iban surgiendo nuevas corrientes artísticas y de otra índole, de las que francamente no nos enterábamos muy bien. Continuar leyendo “¿Quién es ese tal Warhol?”

Ruedo Ibérico: un soplo de libertad

Muchos de los que tuvieron la suerte de poder viajar a París en los años 60 o principios de los 70, entre los que me encuentro yo, seguro que recuerdan Ruedo Ibérico, una pequeña librería situada en el número 6 de la Rue de Latran, en el corazón del Barrio Latino, que aún sigue abierta, al menos hace cinco años, cuando no pude resistirme a entrar en ella de nuevo.

Ruedo_1En realidad, Ruedo Ibérico (nombre tomado de la serie de novelas de Valle Inclán) era una editorial que había sido fundada, en 1961, por cinco refugiados de la guerra civil, y que contaba con esa librería de la que hablo. Lo más emocionante es que en ella podían encontrarse esos libros que uno tanto estaba deseando leer, pero que, como es lógico suponer, era imposible conseguir en nuestro país. Entre ellos, por ejemplo, estaba La Guerra Civil española (1961), de Hugh Thomas; El laberinto español (1962), de Gerald Brenan; Los militares y la política en la política de la España contemporánea (1968), o De las Cortes de Cádiz al Plan de desarrollo 1808-1966, de Ignacio Fernández de Castro. En fin, libros todos ellos, como resulta obvio comprobar, de mucho contenido político, y que en aquellos tiempos estaban “terminantemente prohibidos” en España. Continuar leyendo “Ruedo Ibérico: un soplo de libertad”

«Hermano Lobo», semanario de humor

A los fieles lectores de La Codorniz en cierto modo nos parecía, o queríamos que pareciera, una aventura imposible aquel anuncio de que, el 11 de mayo de 1972, saldría a la calle un nuevo semanario de humor titulado Hermano Lobo.

¡Y bien que nos equivocamos! Con el gran humorista gráfico Chumy Chúmez a la cabeza, Hermano Lobo tardó poco en reclutar a miles de lectores, que de pronto descubrimos en esta revista una nueva forma de hacer humor, mucho más transgresora, dinámica y moderna que la que hasta entonces había ofrecido La Codorniz. Continuar leyendo “«Hermano Lobo», semanario de humor”

«Volverán las oscuras golondrinas…»

Becquer
El famoso retrato de Gustavo Adolfo realizado, en 1862, por su hermano Valeriano Bécquer.

Hubo un tiempo en que, desconozco muy bien por qué, a los españoles nos encantaba el poeta y narrador sevillano Gustavo Adolfo Bécquer, oficialmente bautizado como Gustavo Adolfo Claudio Domínguez Bastida. Sería quizá por el efecto devastador de algún flechazo recibido en algún momento, sin que nos diéramos demasiada cuenta de ello.

El caso es que, sobre todo las adolescentes –otra cuestión que daría para una reflexión más profunda–, se leía con verdadera pasión sus obras, en especial sus célebres Rimas y Leyendas, que formaban parte de nuestro paisaje casero cotidiano. Conclusión, no había hogar en España que en la estantería del salón no hubiera un ejemplar de este libro, a ser posible la edición en tapa blanca con estampación dorada del Círculo de Lectores, al que, por cierto, casi todo el mundo estaba suscrito. Continuar leyendo “«Volverán las oscuras golondrinas…»”