Naturaleza viva

Islandia

Cuando miramos hacía atrás, y no hace falta extenderse demasiado en el tiempo, nos deja perplejos la extraordinaria y rápida transformación que ha experimentando el ser humano, su forma de vivir, su comportamiento, su estatus social y emocional y, por supuesto, el entorno cercano en el que vive. Todo ello sin olvidar a los pueblos y habitantes de aquellas tierras para los que el tiempo parece no haber discurrido, porque andan sumidos en la misma opresión, orfandad y miseria que siempre. Continuar leyendo “Naturaleza viva”

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¡Eso no se dice, niño!

El Retrovisor

Esta claro que, de un largo tiempo a esta parte, hemos venido sufriendo un deterioro lingüístico (¿solo lingüístico?) de dimensiones descomunales. Para empezar, definitivamente se ha impuesto el «estilo Rajoy», o sea, el hemos «llegao», «hemos votao», «hemos ganao»… y os «hemos fastidao», lo cual significa que, a este paso, dentro de poco hasta volverá a ponerse de moda aquello del «Cacao Maravillao». Sí, aquel patrocinador imaginario que aparecía en «Vip Noche», el concurso de TV que se hizo bastante popular allá por los 90, y que era anunciado por el exuberante cuarteto de brasileñas que atendían al nombre de Las Cacao Maravillao, aunque en el nombre, todo sea dicho, era precisamente en lo que menos se fijaba uno. Eso sí, por fin ya no se correrá el riesgo de decir Bilbado en lugar Bilbao, ni bacalado en vez de bacalao, como a más de uno le sucedía cuando pretendía…

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El último tango en… Perpiñán

En los años 70, ya iba siendo hora de que los españoles comenzaran a mover un poco el culo y a traspasar de una vez por todas nuestras fronteras, y no precisamente para ir a trabajar a la vendimia francesa, a una cadena de montaje alemana o a servir a una acomodada casa parisina. Se trataba, simple y llanamente, de empezar a conocer otros rincones del planeta, aunque de momento muy lejos del todo no estuvieran, que ya habría tiempo de emprender aventuras más arriesgadas, y de paso, como de bien nacidos es ser agradecidos, devolver amablemente las innumerables visitas de turistas que desde hacía años ya estábamos recibiendo. Continuar leyendo “El último tango en… Perpiñán”

Adiós, bombero torero

 

Rafael Celis, con su casco de bombero, junto al resto de su cuadrilla.

Ha vivido 89 años y ha saboreado la gloria, pero los tiempos cambian y hasta las leyendas se agotan. El mítico bombero torero, que ha atravesado tres generaciones, se jubila esta semana. «Antes todos los chavales te conocían. Ahora no», dice

(diario Las Provincias, 12-9-2017)

La plaza de toros de Almodóvar del Campo será testigo el próximo viernes [o sea, el 15 de septiembre] de un acontecimiento pocas veces visto. No es común que se jubile un superhéroe, ni que lo haga en público, pero así lo ha decidido el bombero torero después de 89 años de existencia. La de Almodóvar del Campo será la última arena que besarán sus huesos mil veces magullados y el empresario de la plaza ya prevé un lleno que había comenzado a escasear en los últimos tiempos. «La acogida está siendo tremenda», dice. Continuar leyendo “Adiós, bombero torero”

George Méliès: La magia en el cine

El viaje a la Luna de Méliès: chiflados pioneros en la era de los ingenios

Por Carlos Zúmer (© Jot Down Cultural Magazine)

Es sabido que Georges Méliès fue uno de los asistentes a la famosa proyección que organizaron los hermanos Lumière el 28 de diciembre de 1895 en el Salón Indio del Grand Café, apenas un sótano en un cafetería cualquiera del Boulevard de los Capuchinos de París. Allí, una multitud atónita que no sabía si iba al circo o al teatro contempló con éxtasis las primeras grabaciones del cinematógrafo. Se recogía, por ejemplo, la salida de unos obreros de una fábrica o la llegada de un tren a la estación. Es sabido, ya lo hemos dicho, que el mago Méliès estaba entre los asistentes, y se supone, esto es seguro, que quedó tan impresionado como el resto de los presentes, hasta el punto de lanzarse sobre los Lumière para lograr un ejemplar del maravilloso artilugio tomavistas. Era la época de la segunda revolución industrial, en la que inventores de todo tipo, dramaturgos, ingenieros, fotógrafos, periodistas, ponían todo su empeño especulativo en imaginar las más disparatadas máquinas que revolucionarían la vida de los ciudadanos. Georges Méliès compartía idéntica inquietud, pero sus inclinaciones eran más bufas y creativas, con un toque excéntrico que se revelaría indispensable. La historia audiovisual le debe muchos homenajes a este pintoresco mago del cinematógrafo, que con un cohete y un par de pinceles llevó al primitivo cine hasta la luna de sus primeros albores. Continuar leyendo “George Méliès: La magia en el cine”

Maldito escalón

Tropecé con aquel maldito escalón al subir al autobús. No fue nada, solo una caída tonta. Me levanté sin más y entré, pero ya no estaba. ¡No me lo podía creer! Juraría que poco antes la había visto sentada junto a la ventanilla. Hacía diez años que no sabía de ella, pero era imposible no reconocerla, no oler su presencia. Durante todo este tiempo la había buscado desesperadamente. Solo quería decirle que nunca dejé de amarla, que seguía sintiendo su respiración, el brillo de su mirada clavada en la mía, que sin ella mi corazón había dejado de latir y mi vida andaba perdida en un laberinto sin salida.

La informática era cosa de mujeres

Las “chicas del ENIAC”, informáticas encargadas de calcular estadísticas durante la Segunda Guerra Mundial

Cómo la informática pasó de ser un trabajo para mujeres a estar dominada por hombres

Aunque ahora las alumnas de ingeniería son minoría, en la década de los 80 llegaron a representar casi el 40% de los matriculados en EEUU

José Antonio Luna (eldiario.es, 27-8-2017)

Alicia Martínez estudió en 2003 una diplomatura especializada en sistemas informáticos. Cuando llegó a su clase se encontró con un hecho notable: de los 250 alumnos matriculados en el curso, solo siete eran mujeres. “No entiendo por qué hay tanta diferencia”, afirma la ahora recién doctorada en un campo que continúa luchando por conseguir mayor diversidad.

Según datos del Ministerio de Educación, durante el curso 2015-2016, solo uno de cada cuatro alumnos inscritos en ingeniería y arquitectura era del sexo femenino. Para James Damore, que fue despedido de Google tras difundir dentro de la empresa un manifiesto que cuestionaba la capacidad de las mujeres, esta brecha de representación estaría justificada porque “sus capacidades biológicas naturales [de las programadoras] no se lo permiten”. En las diez páginas de su documento, el ingeniero argumenta que “los hombres son más agresivos a la hora de alcanzar cierto estatus”, mientras que, para el autor, “las mujeres que lo intentan sienten una gran ansiedad”. Continuar leyendo “La informática era cosa de mujeres”